martes, 9 de agosto de 2022

CD 322: El Río en la Palabra (IV)


 “El Río Siempre se Está Yendo”  

“Tirando Redes” es un Proyecto de Extensión radicado en la Facultad de Bromatología de la Universidad Nacional de Entre Ríos y está dirigido por María Clara Melchiori. 

“Biblioteca Parlante de Distribución Nacional: Mirá lo que te Digo” es otro Proyecto de Extensión originado en la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER, y fue ideado por Oscar E. Bosetti y un Equipo de Producción de Piezas Sonoras. 

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas proclamó a este 2002 como el Año Internacional de La Pesca y La Agricultura Artesanales. 

En fin… Una vez más el Río (todos los Ríos) une voluntades, trama sinergias, abraza entusiasmos, entrelaza utopías, imagina recorridos mientras suenan los suaves golpeteos de los acompasados remos y susurran los leves brincos de las aguas llegando a las costas arenosas. 

“El Río en la Palabra” es el viaje que nos invitan a realizar ambas Facultades Públicas, junto a EDUNER (la Editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos), las imprescindibles María Elena Lothringer y Gladys Zagert y un colectivo de artistas plásticos hacedores de los Poemas Ilustrados que intersectan discursos -el visual y el literario- donde conviven y se potencian sin superponerse. 

Para esta nueva producción de audios se han seleccionado poemas de escritoras y escritores entrerrianos que evocan el paisaje ribereño provincial con el solo fin de que los textos tanto inspiren a los artistas plásticos para plasmar sus reinterpretaciones en bellas producciones visuales, como para agitar los Ojos del Imaginar de quienes se dispongan a escuchar estos textos que aquí les compartimos. 



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Track 01: El Anillo – Martín Pucheta (01:05) 

Track 02: Rostros del Río – Úrsula Alonso (00:51) 

Track 03: Es de Noche - Jimena Arnolfi Villaraza (00:48) 

Track 04: El Dios Líquido - Belén Zavallo (01:49) 

 

Ficha Técnica 

Equipo de Producción: 

Proyecto de Extensión “Tirando Redes” – Directora: María Clara Melchiori  

Locuciones: Luciana Dattilo y Pablo García 

Sonorización y Edición: Blanca Curia 

Producción Ejecutiva: Oscar E. Bosetti  

miércoles, 20 de julio de 2022

CD 321 – Con Voz Propia: : “Una Literatura Regional pero No Costumbrista”

“Cuando empecé a escribir, 

enseguida dije ‘quiero ser escritora’” 

Desde que empecé a escribir hasta que publiqué el primer libro pasaron 10 años y, hasta que le fue bien a un libro, habían pasado 20. Me llevó bastante tiempo sentirme cómoda con la idea de decir “soy escritora”. No lo sentía como un oficio. Mi relación con la escritura es extraña. Soy muy errática, no tengo una disciplina de trabajo. Si no hay un proyecto en vista puedo no escribir y no pasa nada, no siento que dejé de ser escritora o que nunca más voy a escribir, pero cuando eso sucede, que sucede de vez en cuando, pienso “si lo paso tan bien, si me divierte tanto hacer esto, ¿por qué no lo hago más seguido?”. Mis temas son siempre los mismos: la familia, las relaciones familiares… y algo que me hicieron ver los lectores es que en mis libros está muy presente el mundo del trabajo físico, del trabajo bruto, casi no hay intelectuales. Me interesa la geografía del interior. Ya sea Entre Ríos, ya sea Chaco, son lugares que están siempre. 

 

(Fuente: https://www.rumbosur.org/universos-literarios/selva-almada/?gclid=EAIaIQobChMI5dWhu7X4-AIVwkBIAB3wDA8aEAMYASAAEgKol_D_BwE) 



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Track 01: Off Side – Cuento Leído por Enrique “Quique” Pesoa (16:37)  

Track 02: Cinco Preguntas a Selva Almada (02:45) 

Track 03: Selva Almada Charla con Flavia Pitella en El Tercer Lugar (40:10)  

Track 04: Selva Almada, Una Escritora de Provincia (26:11)  

Track 05: Selva Almada Entrevistada en Autores x Autores (01:39:05)  

Track 06: Selva Almada Habla de Feminicidio y Literatura (05:06)  

Track 07: Off Side – Cuento (13:32)  

 

Fuentes: 

Track 01: "Off side" de Selva Almada - por Quique Pesoa - YouTube 

Track 02: Cinco preguntas: Selva Almada - YouTube 

Track 03: Selva Almada Charla con Flavia Pitella en El Tercer Lugar - Bing video 

Track 04: Entrevista a Selva Almada: Una escritora de provincia. - YouTube 

Track 05: Selva Almada. Autores x autores / octubre 2019 - YouTube 

Track 06: Selva Almada habla de feminicidio y literatura - YouTube 

Track 07: Selva Almada (miraloquetedigofce.blogspot.com) 


martes, 5 de julio de 2022

CD 320 – El Río en la Palabra (III)

 “Era Yo un Río en el Anochecer”  

“Tirando Redes” es un Proyecto de Extensión radicado en la Facultad de Bromatología de la Universidad Nacional de Entre Ríos y está dirigido por María Clara Melchiori. 

“Biblioteca Parlante de Distribución Nacional: Mirá lo que te Digo” es otro Proyecto de Extensión originado en la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER, y fue ideado por Oscar E. Bosetti y un Equipo de Producción de Piezas Sonoras. 

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas proclamó a este 2002 como el Año Internacional de La Pesca y La Agricultura Artesanales. 

En fin… Una vez más el Río (todos los Ríos) une voluntades, trama sinergias, abraza entusiasmos, entrelaza utopías, imagina recorridos mientras suenan los suaves golpeteos de los acompasados remos y susurran los leves brincos de las aguas llegando a las costas arenosas. 

“El Río en la Palabra” es el viaje que nos invitan a realizar ambas Facultades Públicas, junto a EDUNER (la Editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos), las imprescindibles María Elena Lothringer y Gladys Zagert y un colectivo de artistas plásticos hacedores de los Poemas Ilustrados que intersectan discursos -el visual y el literario- donde conviven y se potencian sin superponerse. 

Para esta nueva producción de audios se han seleccionado poemas de escritoras y escritores entrerrianos que evocan el paisaje ribereño provincial con el solo fin de que los textos tanto inspiren a los artistas plásticos para plasmar sus reinterpretaciones en bellas producciones visuales, como para agitar los Ojos del Imaginar de quienes se dispongan a escuchar estos textos que aquí les compartimos. 



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Track 01: Amiga – Carla Olivera (01:02) 

Track 02: Cuando Baje el Gualeguay – Miguel Ángel Federik (03:08) 

Track 03: El Río – Pamela De Battista (00:15) 

Track 04: Reencuentro – Héctor Izaguirre (01:25) 

Track 05: Árbol Con Muerto – Martín Pucheta (00:55) 


Ficha Técnica 

Equipo de Producción: 

Proyecto de Extensión “Tirando Redes” – Directora: María Clara Melchiori  

Locuciones: Luciana Dattilo y Pablo García 

Sonorización y Edición: Blanca Curia 

Producción Ejecutiva: Oscar E. Bosetti  

lunes, 20 de junio de 2022

CD 319 – Con Voz Propia: Haroldo Conti - “… De Aquí No Me Moveré”


 Cómo fue la madrugada violenta que selló el destino de Haroldo Conti 

 

Por Leonardo Castillo 

 

El escritor Haroldo Conti y su mujer Marta Scavac llegaron pasada la medianoche del 5 de mayo de 1976 a la casa que habitaban en el barrio de Villa Crespo, donde un grupo de tareas del Ejército los esperaba, y tras someterlos a un duro interrogatorio que incluyó golpes, patadas y torturas, la patota se llevó al escritor, periodista y novelista, quien aún permanece desaparecido. 

Por su compromiso ideológico, su militancia en el PRT y sus vínculos con Cuba, donde integró el jurado del premio Casa de las Américas, Conti estaba en la mira de las Fuerzas Armadas que semanas antes habían dado un golpe de Estado. 

“Hic meus locus pugnare est hinc non me removebunt” (Este es mi lugar de combate, de aquí no me moveré), rezaba un cartel en latín que había colocado frente al escritorio del estudio que tenía en su casa y que resumía su postura ante la cacería emprendida por el terrorismo de Estado en esa Argentina de hace 45 años atrás. 

Marta y yo vivimos como bandoleros, ocultándonos, hablando en clave… Aquí va mi dirección, por si sigo vivo”, le confió el autor de “Mascaró, el cazador americano” en una carta que le envió al colombiano Gabriel García Márquez, quien mantenía con Conti una entrañable amistad. En 2009, Scavac contó ante el Tribunal Oral Federal 5 las alternativas del secuestro de Conti en una declaración que se extendió por más de seis horas durante el juicio que se le siguió al general de brigada Jorge Olivera Rovere, a cargo de la represión ilegal que se desarrolló en Capital Federal. 

La periodista y segunda esposa de Conti reseñó que ambos habían salido esa noche a ver la película “El Padrino II" y que Juan Carlos Fabiani, una persona que se refugiaba en esa casa ubicada en la calle Fitz Roy 1205 se había quedado al cuidado de los dos niños que vivían allí. Eran Ernesto, el hijo de tres meses que tenía la pareja, y Miriam, una nena de siete años, hija de otro matrimonio que había tenido Marta. 

Al ingresar a la casa, Haroldo y su compañera ven a Fabiani maniatado en el piso y a seis hombres vestidos de civil, que abordan al escritor, lo encapuchan y luego conducen a otra habitación, en medio de golpes, gritos y amenazas. La patota permanece en el domicilio toda la noche, un grupo se queda en el cuarto con Conti, y otro con ella, que escucha los gritos de dolor del escritor. Los represores se dedican a saquear, romper y robar todo lo que encuentran en esa casa, mientras Marta permanece tirada en el piso, atada con corbatas y con la cabeza tapada por una camisa. 

La compañera de Conti no escucha nada de sus hijos, la patean en los riñones, en la cabeza, y uno de los integrantes del grupo de tareas le pregunta por sus días en Cuba. “También estuve en Estados Unidos”, les dice la mujer en medio de los tormentos. “Pero Cuba es un país comunista”, le contesta uno de sus captores, quien actúa como el más benigno de la patota. 

“Esto es una guerra. Son ustedes o nosotros y no vamos a dejar ni las semillas”, le dice uno de los represores a Marta, y momentos después le anuncian que se van a llevar a Haroldo con ellos. Ella está encapuchada y pide despedirse; la llevan a otro lugar de la casa y logra hablar con su compañero, quien le confía que está bien y la despide con un beso en la barbilla, el único lugar de la cara que tiene descubierto. Marta se desespera porque entiende que Haroldo tiene la cara al descubierto, que puede ver a sus captores y que ello implica que no lo van a dejar con vida. Comienza a gritar y uno de los hombres la tira en una cama; le pone un arma en la cabeza y le ordena que se calle. Marta no logra ver en esa lúgubre despedida al profesor del cual se enamoró en sus días de liceo y con quien convivía desde hacía tres años. 

“Oigo ruidos de cadenas que se arrastran por el piso y me doy cuenta de que se lo llevan. Me dice ‘cuídame al nene, cuídame al nene’ y son las últimas palabras que le escucho decir a Haroldo, testimonió Marta ante los jueces que integraban el Tribunal Oral Federal 5. La patota se lleva a Conti y a Fabiani (quien también permanece desaparecido); cargan en dos autos televisores y otros electrodomésticos y le anuncian a Marta que van a volver. 

Como puede, la mujer se desata, constata horrorizada el desastre que los represores dejaron en la casa, y con las primeras luces del día, toma a sus hijos y escapa por la ventana para buscar después refugio en la casa de sus padres, pero por apenas un tiempo. Marta se contacta con sus compañeros de la revista Crisis, y mientras va de casa en casa, comienza a denunciar el secuestro de Haroldo en las redacciones de los medios de comunicación. 

Hay una orden del gobierno militar de no publicar noticias sobre el escritor, pero ese silencio se rompe el 8 de mayo, cuando el periodista Ariel Delgado anuncia por Radio Colonia la noticia de la desaparición de Conti, algo que también hará el diario Buenos Aires Herald. Antes de refugiarse con sus hijos en la embajada de Cuba, Marta logra contactar al sacerdote católico Leonardo Castellani, un nacionalista que había sido profesor de Haroldo en el Seminario Metropolitano Conciliar de Villa Devoto, para que hiciera una gestión por el escritor. 

Quince días después del secuestro, Castellani concurre junto a Jorge Luis BorgesErnesto Sábato y Horacio Ratti, presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), a un almuerzo con el dictador Jorge Rafael Videla en Casa Rosada. En medio del encuentro, el cura pide por su antiguo alumno y Ratti presente una nómina de escritores que por esos días se encontraban en la misma situación de Conti. Se supo que Haroldo estuvo en Campo de Mayo y en El Vesubio, y Castellani logra verlo, en la cárcel de Villa Devoto, donde lo encuentra en un muy mal estado y le brinda la extremaunción a ese hombre de letras que tiene 51 años. 

En diciembre de 1977, Marta consigue un salvoconducto para dejar el país; se traslada a Cuba con sus hijos, donde vive un año, luego pasa a México y recala en Suecia, desde donde retorna a Argentina en 1985. Murió hace cinco años, tras preservar la memoria y honrar la obra del hombre que amó. 

El escritor colombiano Gabriel García Márquez se compromete en una campaña internacional para reclamar que la dictadura argentina diera información sobre el paradero de Conti, su amigo. 

En abril de 1981, el autor de “Cien años de soledad” narra en una nota publicada en el diario El País de España que un año antes, el genocida Videla le dio una entrevista a la agencia EFE, y durante el diálogo que mantuvo con periodistas de ese medio, les confió que Conti había muerto, pero les pidió que no publicaran “de forma inmediata” la información. 

“Yo considero, ahora que el general Videla no está en el poder, y sin haberlo consultado con nadie, que el mundo tiene derecho a conocer esta noticia”, cierra el colombiano ese escrito en el que confirma el asesinato de su amigo, quien dejó una obra, una conducta política y cuatro hijos en un país que soñó con cambiar. 


(Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202105/553057-como-fue-la-madrugada-violenta-que-sello-el-destino-del-escritor.html) 



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Track 01: Haroldo Conti I (02:08) 

Track 02: Haroldo Conti II (03:22) 

Track 03: Haroldo Conti III (02:24) 


Edición y Producción General: Blanca Curia 


lunes, 6 de junio de 2022

CD 318 – Con Voz Propia: Juan L. Ortiz - "De Pronto Sentí el Río en Mí"

Una Poesía en Expansión, como el Universo 

Por Juan José Saer      

     
El dos de septiembre de 1978 murió en Paraná, a los ochenta y dos años, Juan L. Ortiz, el más grande poeta argentino del siglo XX. La edición de sus Obras Completas por Sergio Delgado en 1996, para el Departamento de Publicaciones de la Universidad del Litoral, puso de manifiesto esa indiscutible supremacía que resulta todavía más meritoria cuando no se ignora que en la poesía argentina del siglo que acaba de pasar abundan los nombres prestigiosos, los movimientos más diversos, las revistas de vida relativamente larga, las ediciones cuidadas, el gusto por la traducción, las poéticas y los individuos originales, los textos perdurables. A veinticinco años de su muerte, la grandeza de la vida y la obra de Juan L. Ortiz cobran por fin su deslumbrante evidencia. Las mil ciento veintiuna páginas de sus Obras Completas constituyen un monumento lírico-narrativo que, como toda obra literaria de primera magnitud, tiende a ser (ya lo he dicho a propósito de su poesía en otras circunstancias) un idioma dentro del idioma, un estado dentro del estado, un cosmos dentro del cosmos. 
El más grande poeta argentino del siglo XX: si comparamos la obra de Ortiz con la de otros poetas a los que se les ha acordado ese rango o que podrían aspirar a él, como Lugones o Borges, salta a la vista la pertinencia de esa atribución a la poesía de Juan L.; la escritura de Borges se realiza más plenamente en su prosa, y en el último período de su obra poética propiamente dicha se produce una verdadera regresión hacia las formas tradicionales, que él solía atribuir a su ceguera, pretendiendo que la utilización del endecasílabo y de la rima le permitía memorizar mejor los versos que iba construyendo mentalmente. Es obvio que se trata de un mito, tributario del de la ceguera de Homero, destinado a subrayar la contribución de esa ceguera al ejercicio mnemotécnico que exigía la retención de los hexámetros. En el caso de Lugones, después de la tentativa renovadora de Las montañas del oro (1897), su poética, en la que naturalmente encontramos muchos magníficos hallazgos, cristaliza sin embargo en el prólogo de Lunario sentimental, en 1909, donde reivindica el verso libre, pero sometiéndolo al molde del ritmo y de la rima. A partir de entonces, los versos de Lugones, libres o regulares, excelentes o execrables, quedarán encadenados a esa práctica obligatoria de la rima. Aunque difiere en casi todo de ella, la poesía de Juan L. Ortiz podría ser comparada en un solo punto, pero muy importante, con la de Oliverio Girondo: en ambos casos la evolución poética, desembarazándose de toda retórica impuesta desde el exterior, va modificando el lenguaje y la forma desde dentro, y si bien esa práctica conduce a resultados muy distintos, coinciden en el hecho de encontrarse al final de su evolución en las antípodas de toda expresión poética conocida. En ese sentido, Girondo y Ortiz son los herederos de los grandes poetas franceses del siglo XIX, Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé y Lautréamont, y constituyen lo que podríamos llamar la vanguardia discreta de la poesía argentina, cuya aparente ausencia, comparada al brillo renovador de Huidobro, Neruda o Vallejo, tanto lamentó nuestra crítica durante décadas. 
Como la del universo, la materia de la poesía orticiana está en continua expansión, y podemos decir que, un cuarto de siglo después de la muerte del poeta, a causa de la estructura singular de sus poemas, esa expansión prosigue su trayectoria por el espacio espejeante del sentido: así, el más extenso de sus poemas, “El Gualeguay”, que tiene 2639 versos, se presenta como un fragmento y se interrumpe con la aclaración puesta entre paréntesis: (continúa). Y la transfiguración poética del mundo no aparece a la manera de un inventario, aunque sea caótico, como en el caso de Huidobro o de Neruda, de Vallejo o de Girondo, sino a través de ondas sucesivas de evocación, a la vez precisa y evanescente. En el borrador de una carta escrita a un destinatario desconocido, Ortiz explica: "sueño para lo mío con una poesía de pura presencia, de resplandor casi, sin forma, o con la muy fluida y aérea de los estados interiores --armonía o visión..." La coherencia de ese proyecto fue sostenida por más de medio siglo de trabajo incesante, y podría decirse que, en cada uno de sus libros, en cada uno de sus poemas y en cada uno de sus versos, el proyecto fue puesto en práctica de manera cada vez más lúcida, más certera y más radical. El hombrecito dulce y en apariencia desvalido, que recomendaba la piedad para el conjunto de lo existente, únicamente a sí mismo no se la aplicaba, porque su trabajo sobre la forma poética fue un desvelo constante que lo atormentó durante toda su larga vida. 
A partir de los años veinte, cuando empezó a escribir los poemas que en 1933 integrarían su primer libro, El agua y la noche (publicado con la ayuda de Mastronardi, César Tiempo, Córdova Iturburu y Petit de Murat), esa forma tuvo en cuenta no únicamente las posibilidades sonoras y visuales del lenguaje, el aporte fecundo de los signos de puntuación a la música verbal, la relación plástica entre la hoja blanca y la tipografía, en la línea de Mallarmé, de Apollinaire y de Reverdy, sino también de cada uno de los elementos del poema, verso, estrofa, extensión, ritmo, contrastes entre el habla y la lengua literaria, y, de vez en cuando, y no únicamente al principio, algunos juegos con ciertos metros regulares y rimas discretísimas. Aunque podría entresacarse de su obra una buena cantidad de poemas cortos que bastarían para situarlo entre los mejores poetas de lengua castellana, en lo relativo a la extensión tanto del verso, como de la estrofa y del poema, toda su práctica formal, su visión del mundo y de la poesía lo llevan con el correr del tiempo a practicar el poema extenso, particularmente en los años cincuenta. En 1953 escribe “Gualeguay”, obra maestra de la literatura argentina, poema lírico-narrativo de 586 versos escrito para conmemorar los 170 años de la fundación de la ciudad; en 1956 publica El alma y las colinas, que incluye “Las colinas”, poema de 992 versos, y en 1959 comienza su poema más largo, “El Gualeguay” (el artículo designa en este caso el río y no la ciudad), del que podemos decir que se trata de un poema programáticamente inconcluso, para sugerir a través de ese inacabamiento la inagotabilidad del mundo y la infinitud intrínseca de todo texto poético, a lo que también se refiere quizás la afirmación de Paul Valéry: "Un poema nunca se termina; simplemente se abandona". 
“Todas las cosas decían algo, querían decir algo", declara el verso 83 de “Gualeguay”, y ese verso podría cifrar la obra entera de Ortiz. Instalado en el cenit de su evolución artística, el texto conmemorativo es a la vez autobiografía e historia, fluencia lírica entrelazada con una vivaz épica doméstica, en la que la insistente construcción anafórica, habitualmente destinada a exaltar cohortes marciales, despliega en “Gualeguay”, con gozosa musicalidad, el teatro íntimo de la memoria, evocando los personajes, los lugares y las cosas, llevadas y traídas por el río del tiempo que parece modelar el ritmo de los versos en una sabia deriva a la vez cívica y familiar, erudita y empírica, realista y metafísica, mística y política. No por casualidad Mastronardi se acuerda de Dante al comentar el poema, dictaminando también con temprana lucidez: “La libertad y la modestia parecen las líneas vertebrales de este óptimo trabajo. Pero creo que necesito ser más explícito: digo ‘libertad’ porque creo que dejas fluir, de modo desasido y espontáneo, tu mundo íntimo, tus recuerdos más firmes, tu dadivosa subjetividad. Y hablo de ‘modestia’, porque las personas y los hechos que finamente convocas vienen a ser, ya reunidos, como un secreto carnet del alma [...]"  

Este magnífico poema es la puerta grande que permite acceder al universo orticiano, que está incluido en el otro, pero al que, a su vez, por una transposición sutil en la que se vislumbran ciertos vestigios barrocos, repertoriándolo con minucia y lucidez, lo engloba y lo trasciende. Lejos del barullo pretendidamente iconoclasta, la poesía de Juan L. Ortiz, hundiéndose "hasta los tejidos más secretos del silencio" (versos 183-184), va más allá de la mera gesticulación mundana destinada a derribar, para poner otros en su lugar, viejos ídolos retóricos: como toda gran poesía, destruye la apariencia, la pulveriza, y echando en la molienda de la lengua, después de esa demolición necesaria, los restos del mundo, no únicamente lo reconstruye, sino que también, otorgándole una nueva evidencia, lo redime y lo regenera. 

(Fuente: Suplemento Cultura del Diario La Nación, Domingo 21 de diciembre de 2003: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=556926) 


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Track 01 Rosa y Dorada (00:48)

Track 02: Espinillos (02:15)

Track 03:  Juanele Habla Sobre Leningrado (00:50)

Track 04: Leningrado (2:25)

Track 05:  Venía De Las Colinas (02:25)

Track 06: Colinas Colinas (02:29)


Edición y Producción General: Blanca Curia 



lunes, 23 de mayo de 2022

CD 317 – El Río en la Palabra (II)

 “Río Que Pasas Como Pasa el Tiempo" 

La Biblioteca Parlante de Distribución Nacional “Mirá lo que te Digo” nuevamente abre las puertas de su Catálogo a estas Piezas Sonoras que inician sus funciones cuando los Ojos del Imaginar lo dispongan y habiliten esas hendijas para que la Radio recupere su Magia y haga valer su Aire. 

“Tirando Redes” es un Proyecto de Extensión radicado en la Facultad de Bromatología de la Universidad Nacional de Entre Ríos y está dirigido por María Clara Melchiori. 

La propuesta surge a partir de la necesidad de estimular el consumo, el agregado de valor y la oferta de pescado para la comunidad, así como trabajar mancomunadamente con diferentes actores de la cadena alimentaria y la comunidad para fortalecer a los pescadores artesanales, acuicultores y trabajadores del pescado en la seguridad alimentaria, la manipulación higiénica, la mejor preservación de los productos y el uso sostenible de los bienes naturales, favoreciendo las economías locales, la inocuidad y la soberanía alimentarias. En línea con la Declaración de la Organización para las Naciones Unidas que para este 2022 proclama el Año Internacional de la Pesca y la Acuicultura Artesanales, “Tirando Redes” auspicia espacios de diálogo entre diferentes actores involucrados en la temática y, además, propicia el vínculo de los pescadores artesanales entre sí, y con el sector gastronómico local, con las instituciones de ciencia y técnica, los artistas locales y las instituciones educativas de la región. 

A su vez, “Biblioteca Parlante de Distribución Nacional: Mirá lo que te Digo” es otro Proyecto de Extensión originado en la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER, y fue pergeñado por Oscar E. Bosetti. 

En fin… Una vez más el Río (todos los Ríos) une voluntades, trama sinergias, abraza entusiasmos, entrelaza utopías, imagina recorridos mientras suenan los suaves golpeteos de los acompasados remos y susurran los brincos leves de las aguas llegando a las costas. 

“El Río en la Palabra” es el viaje que nos invitan a realizar ambas Facultades Públicas, junto a EDUNER (la Editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos), las imprescindibles María Elena Lothringer y Gladys Zagert y un colectivo de artistas plásticos hacedores de los Poemas Ilustrados que intersectan discursos -el visual y el literario- donde conviven y se potencian sin superponerse. 

Para esta producción sonora se han seleccionado Poemas y Textos de escritores entrerrianos que evocan el paisaje ribereño provincial con el solo fin de que los relatos tanto inspiren a los artistas plásticos para plasmar sus reinterpretaciones en bellas obras visuales, como para agitar los Ojos del Imaginar de quienes se dispongan a ingresar a este universo de palabras y sonidos que aquí empezamos a compartir. 



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Track 01: Una Provincia al Este (fragmento) – Fermín Chávez – Benito Enrique Chávez (01:01) 

Track 02: Canción de las Aguas – José María Díaz (00:48) 

Track 03: Río Gualeguaychú – Guillermo Santos Ledri (01:12) 

Track 04: Romance Para Mi Río – Guillermo Santos Ledri (01:32) 

Track 05: Río Paraná. I El Color y II El Aire – Julio Federik (03:03) 

Track 06: Río Paraná. III Heráclito – Julio Federik (01:56) 

Track 07: Río Paraná. IV Los Barcos – Julio Federik (02:26) 

Track 08: Río Paraná. V Los Pájaros – Julio Federik (02:04)  

Track 09: Río Paraná. VI Gente – Julio Federik (03:48) 


Ficha Técnica 

Equipo de Producción: 

Proyecto de Extensión “Tirando Redes” – Directora: María Clara Melchiori  

Locuciones: Luciana Dattilo y Ezequiel Saavedra 

Sonorización y Edición: Blanca Curia 

Producción Ejecutiva: Oscar E. Bosetti  

miércoles, 11 de mayo de 2022

CD 316 – El Río en la Palabra (I)


 Los Inimaginables Cantos de los Ríos 

 

“Tirando Redes” es un Proyecto de Extensión radicado en la Facultad de Bromatología de la Universidad Nacional de Entre Ríos y está dirigido por María Clara Melchiori. 

“Biblioteca Parlante de Distribución Nacional: Mirá lo que te Digo” es otro Proyecto de Extensión originado en la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER, y fue pergeñado por Oscar E. Bosetti. 

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas proclamó a este irrepetible, desafiante 2002 como el Año Internacional de La Pesca y La Agricultura Artesanales. 

En fin… Una vez más el Río (todos los Ríos) une voluntades, trama sinergias, abraza entusiasmos, entrelaza utopías, imagina recorridos mientras suenan los suaves golpeteos de los acompasados remos y susurran los brincos leves de las aguas llegando a las costas. 

“El Río en la Palabra” es el viaje que nos invitan a realizar ambas Facultades Públicas, junto a EDUNER (la Editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos), las imprescindibles María Elena Lothringer y Gladys Zagert y un colectivo de artistas plásticos hacedores de los Poemas Ilustrados que intersectan discursos -el visual y el literario- donde conviven y se potencian sin superponerse. 

Para esta producción sonora se han seleccionado poemas de escritores entrerrianos que evocan el paisaje ribereño provincial con el solo fin de que los textos tanto inspiren a los artistas plásticos para plasmar sus reinterpretaciones en bellas producciones visuales, como para agitar los Ojos del Imaginar de quienes se dispongan a escuchar estos textos que aquí empezamos a compartir. 

 

Fui al río 

Juan Laurentino Ortíz 

Puerto Ruiz – 1896/1978 

 

Fui al río, y lo sentía 

cerca de mí, enfrente de mí. 

Las ramas tenían voces 

que no llegaban hasta mí. 

La corriente decía 

cosas que no entendía. 

Me angustiaba casi. 

Quería comprenderlo, 

sentir qué decía el cielo vago y pálido en él 

con sus primeras sílabas alargadas, 

pero no podía. 

Regresaba 

- ¿Era yo el que regresaba? - 

en la angustia vaga 

de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas. 

De pronto sentí el río en mí, 

corría en mí 

con sus orillas trémulas de señas, 

con sus hondos reflejos apenas estrellados. 

Corría el río en mí con sus ramajes. 

Era yo un río en el anochecer, 

y suspiraban en mí los árboles, 

y el sendero y las hierbas se apagaban en mí. 

¡Me atravesaba un río, me atravesaba un río! 



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Track 01: Fui al Río – Juan L. Ortiz (01:30) 

Track 02: Río Cantor – Jorge E. Martí (01:12) 

Track 03: Luz de Provincia – Carlos Mastronardi (01:31) 

Track 04: Madre Pescadora – Linares Cardozo y Rubén M. Ortíz Solís (01:11) 

Track 05: Río Gualeguay – Vicente Cúneo (01:43) 

Track 06: Puma Bermejo – Juan Manuel Alfaro (00:55) 

Track 07: La Casa del Pez (fragmento) – Juan José Manauta (01:35) 

Track 08: Gualeguaychú, Mi Río – Ana Etchegoyen (00:56)  

Track 09: Agua en Creciente – Jacinto S. Cossy Isasy (00:56) 


Ficha Técnica 

Equipo de Producción: 

Proyecto de Extensión “Tirando Redes” – Directora: María Clara Melchiori – 

Locuciones: Luciana Dattilo y Ezequiel Saavedra 

Sonorización y Edición: Blanca Curia 

Producción Ejecutiva: Oscar E. Bosetti