viernes, 14 de septiembre de 2018

CD 211 – Negra y Criminal


Lo Mejor Está por Escuchar

Negra y Criminal es el podcast de suspense, miedo y crimen de Podium. Dirigido por Mona León Siminiani. Ficciones, casos reales y una experiencia sonora que pondrá al límite tu adrenalina.”


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Jeffrey Dahmer llamaba “Chorros” a sus víctimas: Diecisiete hombres autoestopistas de los que se enamoraba el carnicero de Milwaukee y de los que abusó, asesinó y descuartizó. Dahmer reconoció también haber practicado la necrofilia y el canibalismo. Joven, rubio y gran seductor, lo tenía todo para ser el monstruo más bello y retorcido del Siglo XX.
Mónica González Álvarez es la periodista encargada de traernos el primer caso real de esta cuarta temporada de Negra y Criminal. Jeffrey Dahmer se excitaba masturbándose sobre las entrañas de sus víctimas. Las autoridades dejaron escapar a este psicópata en multitud de ocasiones. Durante 9 años, Jeff, logró contener su instinto asesino pero… ¿cuándo comenzó todo? ¿Cómo comenzó a gestarse esa maldad?

En este Caso Real han participado:
Íñigo Álvarez de Lara como Jeffrey Dahmer
José Bustos como Stephen Hicks
Francisca González como la abuela de Dahmer
Héctor Checa como el policía
Álvaro Ramos como Konerak
José Ángel Fuentes como Robert Ressler
Nacho Marraco como Cristo
Guión de dramas Daniel Marín y Mona León Siminiani
Con la colaboración en el programa de Juan Ochoa.
Realización y diseño sonoro: Roberto García y Mona León Siminiani
Producción: Fermín Agustí.
Dirección: Mona León Siminiani


Melodie Nakachian, con 5 años no era una niña elegida al azar, era la hija de la cantante Kimera, aún desconocida, y de Raymond Nakachian, el adinerado financiero libanés. Pero ambos llegaron a la prensa nacional a los 6 meses de llegar a vivir a Marbella. La mañana del lunes 9 de noviembre, el hijo mayor de Nakachian se ocupó de llevar a su hermanastra, Melodie, al colegio a bordo de un flamante BMW. Era la primera vez que Kimera no acompañaba a la pequeña al colegio.
Raymond no ha perdonado a su hijo por no evitar el secuestro de Melodie. A las 31 horas de producirse el secuestro recibe la primera llamada de los secuestradores.
Han pasado más de 30 años, pero hoy la periodista Neus Sala ha traído esta historia con los testimonios reales de los protagonistas.

Jose Ángel Fuentes como Jean Louis Camerini
Emma Cifuentes como Nadine Etienne
Iria Gallardo como Melodie Nakachian
Nacho Marraco como Constant Georgoux
Mamen Serrano como Kimera
Roberto Cuadrado como el comisario Pedro Rodríguez
Héctor Checa como el Geo
Y las voces invitadas de Marta González Novo, Roberto García, Pablo Arévalo y Fermín Agustí.


En este mundo o eres el cazador o eres la presa. Entre 1984 y 1985 un joven de origen mexicano llamado Richard Ramírez acabó con la vida de 14 personas. Se le conoce como “The Night Stalker”, el acosador nocturno.
Infancia complicada y una adolescencia aún más difícil, Ramírez temía y se sentía fascinado por la muerte a partes iguales. Pronto se aficionó a “salir de caza” con su walkman a todo volumen y con bate de béisbol, un puñal o pistola en mano. Las formas de asesinar eran diferentes y sus víctimas también. Un hombre que no dejaba rastro tras cometer los crímenes, fanático de satán y cuyo sadismo fue creciendo poco a poco.
En este Caso Real de Mónica González Álvarez han participado:
Jos Gómez como Richard Ramírez
Álvaro Ramos como Mike Ramírez
Íria Gallardo como Jessie, la mujer de Mike
Miriam Martín como Inez Erickson
Rafael de la Rica como Satanás
Julio López como el juez
Y las voces invitadas de Ainhoa Ramírez, Jimena Marcos de Llano, Antonio Nuño, Beatriz Nogal y Pepe Rubio.
Guion de dramas: Daniel Marín
Con la colaboración en el programa de Juan Ochoa.
Realización y diseño sonoro: Mona León Siminiani
Producción: Fermín Agustí.
Dirección: Mona León Siminiani


Este atraco no fue igual a lo que nuestros protagonistas habían acometido en otras ocasiones. Este fue el mayor asalto a una entidad bancaria jamás perpetrado. Por primera vez, el cerebro de la banda se presta a contar su historia. Pactamos la entrevista y se realiza el mismo día. Justo 24 horas después, fue detenido por otro atraco.
El 23 de mayo de 1981 en el número 23 de la plaza Cataluña de Barcelona, “El Rubio” da inicio al asalto a las 09:18; más de 300 personas estaban retenidas y la plaza permanecía en un silencio sepulcral. La policía no sabía qué hacer ni cómo actuar. 

En este Caso Real de la periodista Neus Sala han participado:
Nacho Marraco como Número 1, “El Rubio”
Íñigo Álvarez de Lara como Número 2.
José Ángel Fuentes como el Señor Rollán, el cajero
Ivan Gisbert como Ricardo
Carlos Piñeiro como José Gracia
Y las voces invitadas de Dani Garrido, Jorge Escorial, Alejandro Otheguy y Fermín Agustí
Guion de dramas: Daniel Marín
Con la colaboración en el programa de Juan Ochoa.
Realización y diseño sonoro: Alejandro Otheguy y Mona León Siminiani
Producción: Fermín Agustí.
Dirección: Mona León Siminiani

Max Cady  es puesto en libertad tras haber pasado varios años condenado por agresión sexual. Pronto buscará al culpable de su condena, el abogado Sam Bowden que testificó en el juicio en su contra. Cady acecha a Bowden y éste contrata a tres matones para meter miedo a Cady y hacer que se largue de la ciudad.
¿Fue Cady acusado injustamente? ¿O es culpable hasta el final?
“El cabo del miedo” basado en la novela de John D. MacDonald, una libre adaptación de “Negra y Criminal”. En esta ficción han participado:
Nancho Novo
Nacho Marraco
Mabel del Pozo
Elisa Chía
Héctor Checa
Raúl Lara
Y las voces invitadas de Íñigo Álvarez de Lara, Rafael de la Rica y Fermín Agustí.
Adaptación: Daniel Marín y Mona León Siminiani
Con la colaboración en el programa de Juan Ochoa.
Realización y diseño sonoro: Noe Guillén y Mona León Siminiani
Producción: Fermín Agustí.
Dirección: Mona León Siminiani

jueves, 30 de agosto de 2018

CD 210 – Gabriel García Márquez: “Vivir para Contarlo”


Se Necesita un Escritor

Por Gabriel García Márquez

“Me preguntan con frecuencia qué es lo que me hace más falta en la vida, y siempre contesto la verdad: "Un escritor". El chiste no es tan bobo como parece. Si alguna vez me encontrara con el compromiso ineludible de escribir un cuento de quince cuartillas para esta noche, acudiría a mis incontables notas atrasadas y estoy seguro de que llegaría a tiempo a la imprenta. Tal vez sería un cuento muy malo, pero el compromiso quedaría cumplido, que al fin y al cabo es lo único que he querido decir con este ejemplo de pesadilla. En cambio, no sería capaz de escribir un telegrama de felicitación ni una carta de pésame sin reventarme el hígado durante una semana. Para estos deberes indeseables, como para tantos otros de la vida social, la mayoría de los escritores que conozco quisieron apelar a los buenos oficios de otros escritores. Una buena prueba del sentido casi bárbaro del honor profesional lo es sin duda esta nota que escribo todas las semanas, y que por estos días de octubre va a cumplir sus primeros dos años de sociedad. Sólo una vez ha faltado en este rincón, y no fue por culpa mía: por una falla de última hora en los sistemas de transmisión. La escribo todos los viernes, desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde, con la misma voluntad, la misma conciencia, la misma alegría y muchas veces con la misma inspiración con que tendría que escribir una obra maestra. Cuando no tengo el tema bien definido me acuesto mal la noche del jueves, pero la experiencia me ha enseñado que el drama se resolverá por sí solo durante el sueño y que empezará a fluir por la mañana, desde el instante en que me siente ante la máquina de escribir. Sin embargo, casi siempre tengo varios temas pensados con anticipación, y poco a poco voy recogiendo y ordenando los datos de distintas fuentes y comprobándolos con mucho rigor, pues tengo la impresión de que los lectores no son tan indulgentes con mis metidas de pata como tal vez lo serían con el otro escritor que me hace falta. Mi primer propósito con estas notas es que cada semana les enseñen algo a los lectores comunes y corrientes, que son los que me interesan, aunque esas enseñanzas les parezcan obvias y tal vez pueriles a los sabios doctores que todo lo saben. El otro propósito -el más difícil- es que siempre estén tan bien escritas como yo sea capaz de hacerlo sin la ayuda del otro, pues siempre he creído que la buena escritura es la única felicidad que se basta de sí misma.

Esta servidumbre me la impuse porque sentía que entre una novela y otra me quedaba mucho tiempo sin escribir, y poco a poco -como los peloteros- iba perdiendo la calentura del brazo. Más tarde, esa decisión artesanal se convirtió en un compromiso con los lectores, y hoy es un laberinto de espejos del cual no consigo salir. A no ser que encontrara, por supuesto, al escritor providencial que saliera por mí. Pero me temo que ya sea demasiado tarde, pues las tres únicas veces en que tomé la determinación de no escribir más estas notas me lo impidió, con su autoritarismo implacable, el pequeño argentino que también yo llevo dentro.

La primera vez que lo decidí fue cuando traté de escribir la primera, después de más de veinte años de no hacerlo, y necesité una semana de galeote para terminarla. La segunda vez fue hace más de un año, cuando pasaba unos días de descanso con el general Omar Torrijos en la base militar de Farallón, y estaba el día tan diáfano y tan pacífico el océano que daban más ganas de navegar que de escribir. "Le mando un telegrama al director diciendo que hoy no hay nota, y ya está", pensé, con un suspiro de alivio. Pero no pude almorzar por el peso de la mala conciencia y, a las seis de la tarde, me encerré en el cuarto, escribí en una hora y media lo primero que se me ocurrió y le entregué la nota a un edecán del general Torrijos para que la enviara por télex a Bogotá, con el ruego de que la mandaran desde allí a Madrid y a México. Sólo al día siguiente supe que el general Torrijos había tenido que ordenar el envío en un avión militar hasta el aeropuerto de Panamá, y, desde allí, en helicóptero, al palacio presidencial, desde donde me hicieron el favor de distribuir el texto por algún canal oficial.

La última vez, hace ahora seis meses, cuando descubrí al despertar que ya tenía madura en el corazón la novela de amor que tanto había anhelado escribir desde hacía tantos años, y que no tenía otra alternativa que no escribirla nunca o sumergirme en ella de inmediato y de tiempo completo. Sin embargo, a la hora de la verdad, no tuve suficientes riñones para renunciar a mi cautiverio semanal, y por primera vez estoy haciendo algo que siempre me pareció imposible: escribo la novela todos los días, letra por letra, con la misma paciencia, y ojalá con la misma suerte con que picotean las gallinas en los patios, y oyendo cada día más cerca los pasos temibles de animal grande del próximo viernes. Pero aquí estamos otra vez, como siempre, y ojalá para siempre.

Ya sospechaba yo que no escaparía jamás de esta jaula desde la tarde en que empecé a escribir esta nota en mi casa de Bogotá y la terminé al día siguiente bajo la protección diplomática de la embajada de México; lo seguí sospechando en la oficina de Telégrafos de la isla de Creta, un viernes del pasado julio, cuando logré entenderme con el empleado de turno para que transmitiera el texto en castellano. Lo seguí sospechando en Montreal, cuando tuve que comprar una máquina de escribir de emergencia porque el voltaje de la mía no era el mismo del hotel. Acabé de sospecharlo para siempre hace apenas dos meses, en Cuba, cuando tuve que cambiar dos veces las máquinas de escribir porque se negaban a entenderse conmigo. Por último, me llevaron una electrónica de costumbres tan avanzadas que terminé escribiendo de mi puño y letra y en un cuaderno de hojas cuadriculadas, como en los tiempos remotos y felices de la escuela primaria de Aracataca. Cada vez que me ocurría uno de estos percances apelaba con más ansiedad a mis deseos de tener alguien que se hiciera cargo de mi buena suerte: un escritor.

Con todo, nunca he sentido esa necesidad de un modo tan intenso como un día de hace muchos años en que llegué a la casa de Luis Alcoriza, en México, para trabajar con él en el guión de una película.

Lo encontré consternado a las diez de la mañana, porque su cocinera le había pedido el favor de escribirle una carta para el director de la Seguridad Social. Alcoriza, que es un escritor excelente, con una práctica cotidiana de cajero de banco, que había sido el escritor más inteligente de los primeros guiones para Luis Buñuel y, más tarde, para sus propias películas, había pensado que la carta sería un asunto de media hora. Pero lo encontré, loco de furia, en medio de un montón de papeles rotos, en los cuales no había mucho más que todas las variaciones concebibles de la fórmula inicial: por medio de la presente, tengo el gusto de dirigirme a usted para... Traté de ayudarlo, y tres horas después seguíamos haciendo borradores y rompiendo papel, ya medio borrachos de ginebra con vermouth y atiborrados de chorizos españoles, pero sin haber podido ir más allá de las primeras letras convencionales. Nunca olvidaré la cara de misericordia de la buena cocinera cuando volvió por su carta a las tres de la tarde y le dijimos sin pudor que no habíamos podido escribirla. "Pero si es muy fácil", nos dijo, con toda su humildad. "Mire usted". Y entonces empezó a improvisar la carta con tanta precisión y tanto dominio que Luis Alcoriza se vio en apuros para copiarla en la máquina con la misma fluidez con que ella la dictaba. Aquel día -como todavía hoy- me quedé pensando que tal vez aquella mujer, que envejecía sin gloria en el limbo de la cocina, era el escritor secreto que me hacía falta en la vida para ser un hombre feliz.


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Producción General y Edición: Blanca Curia

martes, 14 de agosto de 2018

CD 209 – Poetizar la Vida (II)


Poetizar la Vida

Por Silvia Álvarez *


Fundamentos:

Poetizar la Vida como gesto, como decisión, como derecho, como acto de resistencia pero al mismo tiempo de construcción de belleza. Poetizar la Vida sin candidez, sin ingenuidad, porque la poesía es subversión, porque subvierte y revierte, porque nos pone a flor de piel. La poesía como poder, como fuerza, como derecho propio.

Poetizar la Vida porque la poesía nos pertenece, nos convoca, convoca a nuestro ser sensible, ése que somos y que casi siempre olvidamos que somos. Poetizar la Vida porque ella nos recuerda quiénes somos en verdad, desde el silencio contra el bullicio; desde la belleza contra la fealdad y la chatura. La poesía como acto puro de libertad humana, la poesía como herramienta para sacar de adentro lo de más humano que tenemos. La poesía que no solo está en los anaqueles de las grandes bibliotecas o en las academias de letras o en los escritorios de los críticos del arte, sino en cada uno de nosotros y nosotras y a cada paso, ahí, latiendo agazapada, esperando despertar. La poesía nos despierta, nos hace estar atentos, rompe con todo lo que nos neutraliza y adormece, también por eso es subversiva, y esa subversión nace de la ruptura con la sintaxis, con las convenciones lingüísticas, con los lugares comunes, con el vacío de significación de la palabra. La poesía dice porque tiene algo que decir, más allá del tema. La poesía dice desde ese espacio de vibración acompasada, de belleza, que es fluir, que es ritmo, que es musicalidad, y en ese solo gesto nos transforma, nos saca de la inercia, nos empuja, nos echa a andar, nos pone frente a frente con nuestra propia belleza, nos hace parte, nos incluye. La poesía es la reina de la suma, la poesía suma, nos suma, nos reconoce.

La Selección de Textos en Poetizar la Vida:

En la selección de textos está puesta esta intencionalidad que acabamos de fundamentar. Hay una intencionalidad consiente de lo que se pretende despertar. A sabiendas, se seleccionan los textos, se sabe a qué se dirigen y a quienes se dirigen, por eso la Radio es el mejor instrumento para esa intencionalidad. Y esta forma de aparecer, de sorprender también es intencional. Esa forma de aparecer como si saliera del bullicio hacia el silencio y del silencio hacia lo bello que es de todes y nos pertenece.

Poetizar la Vida, Una Intervención sobre la Realidad:

Poetizar la Vida es mucho más que una expresión de deseo, está ahí también para mostrarnos cómo poetizarla y nos dice que es posible porque de hecho la estamos poetizando en este mismo momento. Poetizar la Vida es ímpetu, es una consigna solapada, es un grito: ¡Ey, síganme los buenos! ¡Vamos a Poetizar la Vida aquí y ahora! ¡Hoy, esta mañana, esta tarde, esta noche, ahí donde te encuentres; en tu casa, en la fábrica, el taller, la oficina, la obra, el estudio, ahí mismo donde estás ahora!.

Por Qué:

La poesía no es un consuelo, no es un adorno, no es un maquillaje, no es un adormecedor de conciencias, no nos lleva a olvidar lo que nos duele, nos lleva a aprender cómo hacer para construir belleza desde el dolor, desde la traición, desde la soledad, desde la descomposición. La poesía es un arma poderosa; no hay revolución sin poesía porque la poesía misma es revolución.

Poetizar la Vida es una propuesta porque entra a las casas, irrumpe despertando la sensibilidad, recordándonos quiénes somos, nutriéndonos del elixir, el néctar que somos nosotros mismos, dándonos de comer belleza, esa belleza que todes tenemos dentro. Por eso funge como un despertador, un espejo: ¡Hola, mirá quién sos! nos dice y se va

Es como un chistido, un chasquido, una chispa

Sí, una chispa con que encender el fuego propio

Nos mantiene alertas, atentos

Y al ser cortitos y al aparecer varias veces al día, consigue ese objetivo y no da tregua a la chatura.

Las Temáticas en Poetizar la Vida:

No creo en los temas sino en los contenidos. Cualquier tema puede tener contenidos adentro; los temas son excusas para abordar contenidos y el contenido principal de Poetizar la Vida es la belleza que surge del amor humano, del amor por lo humano. Poetizar la Vida porque es la manera que tenemos los humanos de brillar con brillo propio y ascender como el ave fénix de las cenizas de la chatura y el marasmo de la muerte.

Entonces… Qué es la Poesía:

La poesía es metáfora, es paradoja, la poesía es imagen inagarrable…  ¿Acaso nosotros no somos eso, también?

La poesía está ahí para recordarnos quiénes somos por eso empodera, porque la conciencia del ser empodera, me empodera y te empodera. No es tan fácil arrear a una manada empoderada, arrear, mentir, violar, burlar, manosear, pervertir, deshacer, romper, destruir, dañar, ningunear, someter, obstruir, desmotivar, convencer, no es tan fácil.

Entonces… ¿Qué es Poetizar la Vida?

Bocaditos de un manjar que nos pertenece y que no tenemos que ir a comprar al supermercado o al almacén:

Abre caminos   nutre

Desempolva   ofrenda

Identifica   homenajea

Concientiza    nos hace recordar

Mete  fuerza   valida

Quita miedo    resplandece

Conecta con el misterio     brilla otra vez

Induce a soñar    arde

Da permisos   riega

Habilita   siembra

Construye   acaricia

Convoca    acuna

Suma    ennoblece

Sincera    limpia

es como una batería de primeros auxilios para el alma y cuando digo alma digo conciencia porque somos almas conscientes de nuestra existencia, energía pura y poderosa, desbordante y amatoria.

Poetizar la Vida porque a eso vinimos y porque eso somos

Poetizar la Vida porque podemos

Poetizar la Vida porque se nos da la gana

Poetizar la Vida, ponerle un sentido, una intencionalidad

Poetizar la Vida, reacomodar el timón y redirigir el rumbo

Poetizar la Vida, ponerme al mando con el gorro de capitana de capitán al frente de mi propia embarcación

Poetizar la Vida, recobrar la brújula y continuar en la dirección deseada

Poetizar la Vida, abrir las compuertas de la imaginación y tomar la vida por asalto

En definitiva, Poetizar la Vida es abundancia y buen vivir, poetizar la vida es suma qamaña, el vivir bien de las culturas originarias de nuestra América.

Silvia Álvarez, la andariega, es una escritora de amplia trayectoria, recién llegada a Traslasierra donde creó Libro Abierto, un espacio de lectura al aire libre, en su propia casa de Las Chacras para compartir sus libros y andanzas en un lugar de gran belleza natural en pleno monte nativo. Es un espacio abierto a la comunidad donde las personas llegan, eligen en la biblioteca los libros que quieren leer y van en busca de un espacio al aire libre para hacerlo: el árbol de las virtudes, el árbol de las palabras, el mirador, el puente de los suspiros, el rinconcito de las palomas mensajeras o los columpios de la felicidad y tantos otros.
Silvia Álvarez es poeta, escritora e investigadora pedagógica itinerante en América Latina, con más de cuarenta libros publicados en editoriales de Argentina, España, Ecuador y Bolivia.

Ficha Técnica:

Selección de Textos, Narración y Musicalización: Silvia Álvarez.

Edición y Producción General: 104.9 FM Las Chacras Radio Comunitaria, Traslasierra, Córdoba.

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lunes, 30 de julio de 2018

CD 208 – Poetizar la Vida (I)

Poetizar la Vida

Por Silvia Álvarez *
Fundamentos:

Poetizar la Vida como gesto, como decisión, como derecho, como acto de resistencia pero al mismo tiempo de construcción de belleza. Poetizar la Vida sin candidez, sin ingenuidad, porque la poesía es subversión, porque subvierte y revierte, porque nos pone a flor de piel. La poesía como poder, como fuerza, como derecho propio.

Poetizar la Vida porque la poesía nos pertenece, nos convoca, convoca a nuestro ser sensible, ése que somos y que casi siempre olvidamos que somos. Poetizar la Vida porque ella nos recuerda quiénes somos en verdad, desde el silencio contra el bullicio; desde la belleza contra la fealdad y la chatura. La poesía como acto puro de libertad humana, la poesía como herramienta para sacar de adentro lo de más humano que tenemos. La poesía que no solo está en los anaqueles de las grandes bibliotecas o en las academias de letras o en los escritorios de los críticos del arte, sino en cada uno de nosotros y nosotras y a cada paso, ahí, latiendo agazapada, esperando despertar. La poesía nos despierta, nos hace estar atentos, rompe con todo lo que nos neutraliza y adormece, también por eso es subversiva, y esa subversión nace de la ruptura con la sintaxis, con las convenciones lingüísticas, con los lugares comunes, con el vacío de significación de la palabra. La poesía dice porque tiene algo que decir, más allá del tema. La poesía dice desde ese espacio de vibración acompasada, de belleza, que es fluir, que es ritmo, que es musicalidad, y en ese solo gesto nos transforma, nos saca de la inercia, nos empuja, nos echa a andar, nos pone frente a frente con nuestra propia belleza, nos hace parte, nos incluye. La poesía es la reina de la suma, la poesía suma, nos suma, nos reconoce.

La Selección de Textos en Poetizar la Vida:

En la selección de textos está puesta esta intencionalidad que acabamos de fundamentar. Hay una intencionalidad consiente de lo que se pretende despertar. A sabiendas, se seleccionan los textos, se sabe a qué se dirigen y a quienes se dirigen, por eso la Radio es el mejor instrumento para esa intencionalidad. Y esta forma de aparecer, de sorprender también es intencional. Esa forma de aparecer como si saliera del bullicio hacia el silencio y del silencio hacia lo bello que es de todes y nos pertenece.

Poetizar la Vida, Una Intervención sobre la Realidad:

Poetizar la Vida es mucho más que una expresión de deseo, está ahí también para mostrarnos cómo poetizarla y nos dice que es posible porque de hecho la estamos poetizando en este mismo momento. Poetizar la Vida es ímpetu, es una consigna solapada, es un grito: ¡Ey, síganme los buenos! ¡Vamos a Poetizar la Vida aquí y ahora! ¡Hoy, esta mañana, esta tarde, esta noche, ahí donde te encuentres; en tu casa, en la fábrica, el taller, la oficina, la obra, el estudio, ahí mismo donde estás ahora!.

Por Qué:

La poesía no es un consuelo, no es un adorno, no es un maquillaje, no es un adormecedor de conciencias, no nos lleva a olvidar lo que nos duele, nos lleva a aprender cómo hacer para construir belleza desde el dolor, desde la traición, desde la soledad, desde la descomposición. La poesía es un arma poderosa; no hay revolución sin poesía porque la poesía misma es revolución.

Poetizar la Vida es una propuesta porque entra a las casas, irrumpe despertando la sensibilidad, recordándonos quiénes somos, nutriéndonos del elixir, el néctar que somos nosotros mismos, dándonos de comer belleza, esa belleza que todes tenemos dentro. Por eso funge como un despertador, un espejo: ¡Hola, mirá quién sos! nos dice y se va

Es como un chistido, un chasquido, una chispa

Sí, una chispa con que encender el fuego propio

Nos mantiene alertas, atentos

Y al ser cortitos y al aparecer varias veces al día, consigue ese objetivo y no da tregua a la chatura.

Las Temáticas en Poetizar la Vida:

No creo en los temas sino en los contenidos. Cualquier tema puede tener contenidos adentro; los temas son excusas para abordar contenidos y el contenido principal de Poetizar la Vida es la belleza que surge del amor humano, del amor por lo humano. Poetizar la Vida porque es la manera que tenemos los humanos de brillar con brillo propio y ascender como el ave fénix de las cenizas de la chatura y el marasmo de la muerte.

Entonces… Qué es la Poesía:

La poesía es metáfora, es paradoja, la poesía es imagen inagarrable…  ¿Acaso nosotros no somos eso, también?

La poesía está ahí para recordarnos quiénes somos por eso empodera, porque la conciencia del ser empodera, me empodera y te empodera. No es tan fácil arrear a una manada empoderada, arrear, mentir, violar, burlar, manosear, pervertir, deshacer, romper, destruir, dañar, ningunear, someter, obstruir, desmotivar, convencer, no es tan fácil.

Entonces… ¿Qué es Poetizar la Vida?

Bocaditos de un manjar que nos pertenece y que no tenemos que ir a comprar al supermercado o al almacén:

Abre caminos   nutre

Desempolva   ofrenda

Identifica   homenajea

Concientiza    nos hace recordar

Mete  fuerza   valida

Quita miedo    resplandece

Conecta con el misterio     brilla otra vez

Induce a soñar    arde

Da permisos   riega

Habilita   siembra

Construye   acaricia

Convoca    acuna

Suma    ennoblece

Sincera    limpia

es como una batería de primeros auxilios para el alma y cuando digo alma digo conciencia porque somos almas conscientes de nuestra existencia, energía pura y poderosa, desbordante y amatoria.

Poetizar la Vida porque a eso vinimos y porque eso somos

Poetizar la Vida porque podemos

Poetizar la Vida porque se nos da la gana

Poetizar la Vida, ponerle un sentido, una intencionalidad

Poetizar la Vida, reacomodar el timón y redirigir el rumbo

Poetizar la Vida, ponerme al mando con el gorro de capitana de capitán al frente de mi propia embarcación

Poetizar la Vida, recobrar la brújula y continuar en la dirección deseada

Poetizar la Vida, abrir las compuertas de la imaginación y tomar la vida por asalto

En definitiva, Poetizar la Vida es abundancia y buen vivir, poetizar la vida es suma qamaña, el vivir bien de las culturas originarias de nuestra América.

  • Silvia Álvarez, la andariega, es una escritora de amplia trayectoria, recién llegada a Traslasierra donde creó Libro Abierto, un espacio de lectura al aire libre, en su propia casa de Las Chacras para compartir sus libros y andanzas en un lugar de gran belleza natural en pleno monte nativo. Es un espacio abierto a la comunidad donde las personas llegan, eligen en la biblioteca los libros que quieren leer y van en busca de un espacio al aire libre para hacerlo: el árbol de las virtudes, el árbol de las palabras, el mirador, el puente de los suspiros, el rinconcito de las palomas mensajeras o los columpios de la felicidad y tantos otros. Silvia Álvarez es poeta, escritora e investigadora pedagógica itinerante en América Latina, con más de cuarenta libros publicados en editoriales de Argentina, España, Ecuador y Bolivia.
Ficha Técnica:

Selección de Textos, Narración y Musicalización: Silvia Álvarez.

Edición y Producción General: 104.9 FM Las Chacras Radio Comunitaria, Traslasierra, Córdoba.

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viernes, 13 de julio de 2018

CD 207 – Eduardo Galeano: “Los Hijos de los Días” (II)


Y los días se echaron a caminar.

Y ellos, los días, nos hicieron.

Y así fuimos nosotros,

los hijos de los días,

los averiguadores,

los buscadores de la vida.

(El Génesis, según los mayas)

(Fuente: Eduardo Galeano. Los hijos de los días. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores. Argentina, 2012)

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Producción General y Edición: Blanca Curia

viernes, 6 de julio de 2018

CD 206 – La Tierra Detrás de mis Ojos (III)


La Tierra Detrás de mis Ojos

La Tierra Detrás de mis Ojos es un Programa Histórico y Temático de la Productora de Contenidos Comunitarios América Profunda. Con voces y cantos de todo el país, con ediciones y climas propios, La Tierra Detrás de mis Ojos puede llevarnos desde La Resistencia Calchaquí hasta Las Invasiones Inglesas, del Feudalismo a las Resistencias, pasando por La Guerra Contra el Paraguay, La Trata de Personas o La Fundación de Buenos Aires.

La Violencia, Los Inmigrantes y La Ambición también son algunas de las temáticas que semana a semana compartimos desde la Radioteca, donde también se puede encontrar el detalle del contenido de cada programa:
Desde allí llega al aire de más de 40 Radios Comunitarias de Argentina. Los Capítulos pueden ser escuchados y/o emitidos en orden aleatorio, cualquier día de la semana y en cualquier momento del día.

La Tierra Detrás de mis Ojos no es solamente un Programa de Historia, es Tiempo Centrífugo: Somos el Pasado que Pisa el Presente y Salta al Futuro.

Ficha Técnica:

Producción Periodística y Ediciones: Román Solsona, Juan Pablo Berch, José Luis García, Agustín Alejandro, Ezequiel Vera Rolón, Beatriz Capece, Yamila Galicer, Matías Sánchez y Sofía Loviscek.

Locución: Alicia Carlucci.

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viernes, 22 de junio de 2018

CD 205 – Mundiales: Miles de Banderas, Una Misma Pasión


Sonidos de Una Nación:
Mundiales

Sonidos de Una Nación es uno de esos proyectos radiofónicos pensados y realizados para perdurar. Una forma de dejar un testimonio sonoro que nos trascienda y que con el tiempo pueda ser extendido y superado en un camino paralelo al de nuestra Patria.

Sonidos de Una Nación: Mundiales es la Sexta Edición de un ciclo que iniciamos en 2013 con 30 Años de Democracia y continuamos en 2015 con Elecciones Presidenciales, en 2016 sumamos Bicentenario y Celebrar La Radio y en 2017 50 años de La Balsa-50 hitos del Rock Nacional en forma de micros de 3 minutos.

Sonidos de Una Nación: Mundiales son 18 piezas sonoras, de 3 minutos. Con guiones y ediciones propios, acompañando la historia grande del fútbol mundial, desde Uruguay en 1930 hasta Brasil 2014. Curiosidades, vínculos políticos, récords, guerras, tragedias y la pasión del deporte más popular del planeta.
Con una duración de 3 minutos y fracción, también repasaremos las participaciones (y las ausencias) de nuestra Selección.

Sonidos de Una Nación: Mundiales invita a un nuevo viaje como siempre por Nuestra Historia, repasando las participaciones y ausencias de nuestra Selección y en este caso lo ampliamos a una cita de carácter planetario que une culturas y pasiones.

Reviviremos 18 de los 20 mundiales disputados, con sus curiosidades, los vínculos políticos, los récords y las estrellas pero también las tragedias y hasta las guerras que desató el deporte más popular del planeta. 

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Producción General y Edición: Fotos de Radio (Hernán Fernández - Pablo Magliano - Yesica Ríos)