miércoles, 14 de febrero de 2018

CD 196 – Ana Belén y Víctor Manuel: “Dos en la Carretera”


Una Canción Nos Trajo Aquí

Por Aixa Boeykens *


Los cantautores españoles Ana Belén y Víctor Manuel hablan sobre los avatares de sus carreras artísticas y su relación de pareja; la censura en la época franquista y su vínculo vital con Latinoamérica. El diálogo transcurre en el Teatro Adolfo Mejía de la Ciudad Amurallada en la apertura del “Hay Festival” en Cartagena de Indias, Colombia,  el jueves 25 de enero de 2018.

El carruaje llega hasta esa parte alta frente al malecón y el conductor apenas se detiene para contar que ése es el Teatro Adolfo Mejía y el que está pegado es el Claustro de la Merced, un edificio que antes supo ser un convento y hoy pertenece a la Universidad de Cartagena. Dice  también  que ahí están las cenizas del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez. Y ya está. La información es breve, sumaria. Enseguida continúa su recorrido por otras calles de esa Ciudad Antigua que es Patrimonio de la Humanidad. La explicación se diluye entre las pisadas de los caballos sobre los adoquines grises.

A la mañana, los paseos en coches o carretas son menos habituales. El calor caribeño prefiere la tarde aunque el turismo suele disponer de otros ritmos.

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Pero este jueves el escenario es otro. Están, claro, los jugos y los frutos tropicales; las ofertas de sombreros y los tac tac tac tac de los carruajes. Están también las bocinas de los taxis que avanzan en esas calles estrechas. Están las risas sonoras y las varias lenguas de los turistas bajo un sol rotundo. Sin embargo, en este día comparten la cuadra con jóvenes que publicitan un Banco transnacional; promotores de una nueva marca de tés fríos; cámaras de televisión; periodistas y, lentamente, con hombres y mujeres de exquisitas ropas entre las que sobresale el infaltable blanco. Allí, mientras lo mejor de la sociedad cartagenera se encuentra e intercambia saludos, comienza la fila para una cita que se ha tornado habitual cada enero: el “Hay Festival”, el  encuentro literario internacional que en esta convocatoria de 2018 propone celebrar la narrativa  de los jóvenes novelistas de menos de 39 años.

En Colombia el primer “Hay Festival”  fue en 2006 cuando se propuso replicar una propuesta que se originó en Gales, en el Reino Unido. En aquella primera convocatoria Gabriel García Márquez fue una de las figuras centrales. Desde entonces, la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano que el escritor y periodista creó en 1985, ha acompañado la organización.

En la primera de las charlas de la decimotercera edición, la apertura está a cargo de la cantante y actriz española Ana Belén (María del Pilar Cuesta Acosta, Madrid, 1951) junto a su esposo y cantautor Víctor Manuel (Víctor Manuel San José Sánchez, Mieres del Camino, Asturias, 1947).  

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Es rosa pálido el vestido largo que lleva Ana Belén. Es blanca la remera que sobresale entre el pantalón y el saco negro de Víctor Manuel. Aplausos. Presentación breve y primera pregunta del director del diario El Tiempo de Bogotá, Roberto Pombo a quien le corresponde realizar la entrevista. Comienza entonces una charla entretenida, rápida, amable que en algunos tramos provocará nuevos aplausos, en otros reflexiones y en otros risas.

“Hay que remontarse a la prehistoria”, advierte Ana Belén cuando le pregunta cómo se conocieron con Víctor Manuel. Y entonces cuenta que fue en una gira por España cuando ella representaba la obra de teatro Sabor a Miel. “Llegamos a Coruña y en el hotel una de las actrices con que trabajaba me presenta a un cantante que ella conocía desde hace mucho tiempo. Este cantante no iba solo sino que venía junto a otro. Era Julio Iglesias y estaba con Víctor. Julio me besó la mano; Víctor me dio dos besos y el caso es que ese momento quedamos conociéndonos, charlando sobre qué cosas hacía cada uno”, recuerda Ana Belén.

Víctor rememora que esa fue la única gira que realizaron junto con Julio Iglesias pero que,  de ese recorrido, quedan unas fotos graciosas de dos jóvenes que trabajaban bien artísticamente aunque eran muy distintos. Uno prolijo, impecable y bien vestido y otro de patillas largas y chaquetilla holgada. De ese vínculo Ana Belén y Víctor Manuel destacan un agradecimiento fuerte a quien en la época de la dictadura del general Francisco Franco (1936-1975) salió en defensa de ellos cuando el régimen los acusó de haber pisoteado la bandera española en la comedia musical Ravos que habían presentado en México.

Puesto a opinar sobre la actualidad de España, Víctor Manuel está convencido que en cualquier caso la democracia es mejor a un gobierno dictatorial. Y aunque el gobierno que encabeza Mariano Rajoy no le gusta nada, tiene claro que debe aguantársela porque es lo que la mayoría eligió. 

Lo que sí les asusta a ambos es el poco aprecio que tiene éste hacia la cultura. “Yo creo que todo es más difícil cuando no se tiene interiorizado que la cultura es tan, pero tan importante como la necesidad de comer. (…) Yo creo que en este momento estamos viviendo un ninguneo hacia la cultura y me parece muy grave”, analiza Ana Belén.

Para ambos el trabajo en conjunto les dio la posibilidad de abrirse a otras posibilidades así como de crecer y llevar adelante otros proyectos. “Ana ha influido mucho en mí, como artista no sé qué hubiera sido de mi vida sin ella… pero yo también disfruté con ella en el sentido de que musicalmente yo de lo único que sé es de repertorio”, explica Víctor.

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La Radio juega un lugar fundamental en sus inicios como artistas. A los 13 años la carrera de Ana Belén comenzó cuando Doña Paquita, una profesora, la animó a presentarse a un concurso en Radio España. “Soy de los años 50… soy de esa generación en que en España todavía no había llegado la televisión y la Radio estaba en todas las casas. Y sigue estando. Soy una oyente voraz de la Radio.”, aclara. El caso es que la adolescente que comenzó en la Radio la contrataron para una película que fue un fracaso pero que fue el puntapié para que comenzara a estudiar teatro clásico.

Para Víctor la pasión vino con el programa Discomanías que conducía el chileno Raúl Matas en la Cadena Ser. “Él ponía unas músicas diferentes que entraban en mí como cuchillo en la mantequilla…” Escuchar y descubrir a Aznavour, Gilbert Bécaud, entre otros, le permitió descubrir que se podía componer sin necesidad de tener una voz académica. Y ahí se lanzó. De esa primera época serán las canciones El Cobarde, La Romería y El abuelo Víctor.

En América Latina la pareja reconoce un vínculo que hace que cada viaje se asemeje a llenarse de savia las venas. Además, dice Víctor Manuel, cuando hay amigos que están enterrados en sitios como Santo Domingo, Colombia,  Argentina u otros tantos lugares, los puentes se hacen más sólidos y uno se siente un poco de cada uno de esos países que los  ha recibido.

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Ha pasado una hora. Puntual, la charla llega a su fin pero antes habrá espacio para compartir dos canciones. Acompañados por el guitarrista D´Artañán Vernengo en una función que parece íntima cantarán No sé por qué te quiero, un bolero que Víctor Manuel escribió primero para una novela. Después vendrá Contamíname, de Pedro Guerra y con ella muchos aplausos para cerrar el encuentro.

Afuera, el sol caribeño se hace más intenso y los sonidos habituales se enredan con los del público del “Hay Festival”.  

  • Coordinadora de la Licenciatura en Comunicación Social, Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de Entre Ríos.
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Producción General y Edición: Blanca Curia

lunes, 22 de enero de 2018

CD 195 – Marco Polo: Cuando el Mundo Era Más Ancho y Ajeno


Marco Polo tenía diecisiete años cuando, en 1271, salió de Venecia y emprendió el viaje a Extremo Oriente en compañía de su padre, Nicolás, y de su tío Mateo. Allí vivió en la corte del emperador Kublai Khan, presenció batallas de elefantes, habló con astrólogos chinos y magos y lamas tibetanos, habitó en palacios de reyes y tiendas de nómadas, participó en cacerías con tigres amaestrados, fue embajador, gobernador y espía del emperador. Sus ojos vieron razas y paisajes maravillosos, y su descripción asombraría al mundo occidental.

Marco Polo

En 1295, Marco Polo regresó a Venecia y se vio envuelto en el conflicto que su ciudad mantenía con Génova por la hegemonía mercantil. Al parecer, cuando en 1298 tomaba parte, como sopracomite al mando de una galera, en el combate naval de Curzola, fue apresado por los genoveses. Así fue a parar a una prisión, donde conoció al escritor Rustichello de Pisa, a quien narró su asombroso viaje a Extremo Oriente. Su relato, escrito en las postrimerías del siglo XIII, es el viaje más apasionante jamás narrado.

El Libro de las maravillas

El libro que surgió del relato de Marco Polo a Rustichello de Pisa se tituló exactamente, según la tradición, El libro de Marco Polo ciudadano de Venecia, llamado Millón, donde se cuentan las maravillas del mundo. Con el tiempo fue llamado también La descripción del mundo, El descubrimiento del mundo, Libro de las maravillas o Libro de las maravillas del mundo y Il Milione o Milione (Millón).

Es creencia generalizada que el título de Il Milione surgió del mote irónico que los contemporáneos dieron a Marco Polo al entender que exageraba cuando hablaba de las fabulosas riquezas de Catay. "No he escrito ni la mitad de lo que vi", se defendía inútilmente. El erudito Giovanbattista Ramusio, en su obra Acerca de navegaciones y viajes (publicada en 1559), escribió que los jóvenes venecianos visitaban a Marco Polo para preguntarle cosas de Catay y del Gran Khan. Como Marco Polo decía que las rentas del Gran Khan "eran de diez a quince millones de oro, y así otras muchas riquezas de aquellos países las refería todas en millones, le pusieron de apodo micer Marco, llamado Millones, que así todavía, en los libros públicos de esta república donde se hace mención de él, lo he visto anotado: y la corte de su casa, desde aquellos tiempos acá, es vulgarmente llamada del Millones".

En efecto, en Venecia hay una pequeña plaza llamada Corte Seconda del Milion, donde quedan vestigios de lo que probablemente fueron la vivienda y los almacenes de los Polo. Sin embargo, algunos estudiosos aseguran que Milion era el apodo familiar de los Polo por aféresis de Emilione, de modo que el título de Il Milione dado al libro equivaldría a "libro de Emilione" o, lo que es lo mismo, "libro de Polo".

Marco Polo y Rustichello

No se sabe a ciencia cierta si el relato de sus aventuras en tierras de Catay fue hecho por Marco Polo a Rustichello de Pisa en su totalidad durante su estancia en la cárcel genovesa o completado más tarde en Venecia. Rustichello ha sido identificado, por unos, con un hijo de Guido Rustichelli, juez y notario de Pisa, y, por otros, con un escribano de la visita del emperador Enrique VII de Inglaterra a Italia entre diciembre de 1310 y mayo de 1313.

Se desconoce el protagonismo de Rustichello en la decisión de redactar el libro y el grado de implicación en la disposición y escritura del texto. Se trata de una cuestión muy polémica: para algunos, Marco Polo sería el único autor y Rustichello se encargaría de recoger el dictado del veneciano, usando la tradición caballeresca para componer un relato que fuese leído con deleite por sus contemporáneos; para otros, el dictado sería parte de esa misma tradición, un convencionalismo que esconde el protagonismo del escriba Rustichello. Éste, además de los testimonios orales de Marco Polo, habría empleado varios documentos escritos por el veneciano previamente, lo que explicaría la precisión, abundancia y detalle de ciertas informaciones del libro, difíciles de almacenar en la mente después de tantos años. En cuanto a la naturaleza de estos documentos, pudieron ser pequeñas notas, itinerarios y cartas geográficas.

En cualquier caso, Rustichello supo identificarse plenamente con la "descripción del mundo" que le hizo "micer Marco Polo, sabio y noble ciudadano de Venecia", porque las cosas de las que hablaba, desde las soberbias riquezas hasta las fantásticas criaturas, las había visto "con sus propios ojos". Es probable que Rustichello también aportara algo de su fantasía, pues cuando Marco Polo lo conoció ya era autor de una novela de caballería artúrica, cuyas dos partes se titulan Meliadus y Guiron le Courtois, y en la que se funden las tradiciones de los caballeros de las mesas redondas de Uter Pendragón y de su hijo Arturo. El mismo inicio del libro evoca la presentación de un juglar ante su público: "Señores, emperadores y reyes, duques y marqueses, condes, caballeros y burgueses...".

Las especulaciones sobre la escritura del libro parten de la pérdida del manuscrito original. El más antiguo de los que han sobrevivido está escrito en francoitaliano, pero con muchas palabras toscanas y venecianas. La doctora Barbara Wehr ha afirmado que el texto más próximo al original sería el traducido al latín por fray Francisco Pipino entre 1310 y 1317, a partir de un primer original veneciano. Según esta historiadora, el misterioso Rustichello habría inventado el dictado de Marco para dar verosimilitud a su obra, ampliando el original de Marco con pasajes y aventuras basadas en la literatura caballeresca. En cambio, John Larner apuesta por la cooperación literaria entre el viajero Polo, que seguía desconcertado por sus vivencias en Oriente, y un escriba que vertió esas experiencias en un molde literario hacia 1298, siguiendo las fórmulas y tradiciones retóricas de la literatura caballeresca.

Varios investigadores apuestan por la existencia de dos o más versiones originales, como resultado de diversos borradores y tentativas. De ellas se habrían originado los ciento cincuenta manuscritos medievales que actualmente se conservan, muchos de los cuales no tienen un final, algo que se inventó un temprano traductor toscano que pensó que necesitaba uno. La primera edición impresa se publicó en Nuremberg en 1477.

Un narrador maravillado

El Libro de las maravillas fue la primera obra de Occidente que describió de forma sistemática el mundo oriental y en especial China, donde Marco Polo había residido durante diecisiete años al servicio del emperador Kublai Khan, de la dinastía mongola Yuan. Concebido como el libro de memorias de un mercader, sus páginas informan minuciosamente sobre la organización administrativa, monetaria, aduanera y postal de los países visitados, a la vez que recrean la exótica policromía de la sociedad oriental.

En el relato de Marco Polo se manifiesta un tono maravillado ante los espectáculos de la naturaleza y los pueblos de las riquísimas y misteriosas regiones orientales. Son famosísimas sus páginas acerca del Viejo de la Montaña (de cuya leyenda se hallan rastros en muchas novelas medievales), sobre la vida de la residencia veraniega del Gran Khan en Xanadú y los usos del antiguo imperio chino. Es bella por su aliento épico y fabuloso la descripción de la batalla entre el rey Alan (Halagu, Khan de Persia) y el rey Barca (Berke, Khan de la Horda de Oro); está reproducida de manera lograda la lucha entre los dos pueblos conquistadores, en el sentido sangriento de la lucha por la vida y por la gloria.

Estupendas por sus descubrimientos de tierras nuevas son las descripciones de sus largos viajes a caballo por landas infinitas, pasando a vado los ríos, encontrando gentes desconocidas aun para los mismos orientales, y conociendo animales hasta entonces considerados como fabulosos. Son notables por su aspecto estrictamente documental, en lo que se refiere a su actividad de mercader, las noticias sobre especias raras (como por ejemplo la pimienta y el jengibre) o sobre el petróleo de Armenia, el carbón fósil del Catay y las piedras preciosas.

Marco Polo siente su orgullo de europeo, habituado a una civilización milenaria; pero del mismo modo que intuye una nueva vida de pueblos errantes llena de hechizo y de misterio, sabe sostener un tono muy suyo de moderación y prudencia, debido al conocimiento de los hombres de tierras tan lejanas de su patria. Un importante documento histórico es el constituido por la narración de la laboriosidad de Marco en Yangzhou, donde fue gobernador durante tres años. En sus actos se observa siempre una gran pericia de hombre que sabe apreciar los hechos y las cosas, y en toda ocasión aplica un espíritu de moderación justa y precisa que consigue dominar los acontecimientos. Así brilla su cordura de guiador de hombres (veneciano de antiguo cuño) aun en medio de difíciles reveses.

Pero lo que más atrae en la narración de Marco Polo (y constituye el hechizo que han experimentado siempre sus lectores europeos aun a través de malas refundiciones de su narración) es aquel sentido de estupor y maravilla por un mundo aparecido como por encanto a los ojos de un hombre habituado a la dureza de la vida cotidiana, entre la industria y el tráfico y los riesgos de marineros y mercaderes: palacios de oro y de plata, jardines fragantes de mil raras flores, ceremonias solemnes entre muchedumbres prosternadas ante ídolos y autoridades reales, tropas de guerreros en lucha tremenda por la posesión de una tierra, y costumbres, lenguas, sentimientos nunca conocidos por la antiquísima civilización mediterránea, si no eran vislumbrados a través de alguna leyenda lejana.

Esta entrega a un mundo de contrastes y de esplendores anima esta extensa narración, le confiere los caracteres de un universo poético y la sitúa entre los más ricos testimonios de la Europa medieval y de la época de los primeros descubrimientos geográficos. Y con justicia se ha podido decir que con su libro Marco Polo dio a Italia precisamente la obra épica y robusta que le faltaba, en comparación con la literatura caballeresca de los demás pueblos.


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Producción General y Edición: Blanca Curia

viernes, 12 de enero de 2018

CD 194 – Jorge Luis Borges conversa con Antonio Carrizo


Sobre Borges. Ricardo Piglia

“¿Seguís suscribiendo aquella idea de Respiración artificial de que Borges cierra la literatura argentina del siglo XIX?

Bueno, Renzi dice que Borges es el mejor escritor argentino...  del siglo XIX. Lo que no es poco mérito si uno piensa que en ese entonces escribían Sarmiento, Mansilla, del Campo, Hernández. Por supuesto que en la novela todo eso está exasperado. El contraste Arlt-Borges está puesto de un modo muy brusco y directo para provocar un efecto digamos ficcional.

Renzi cultiva una poética de la provocación. De todos modos creo que la hipótesis de que Borges cierra el siglo XIX es cierta. La obra de Borges es una especie de diálogo muy sutil con las líneas centrales de la literatura argentina del siglo XIX y yo creo que hay que leerlo en ese contexto.

Sobre todo con Hernández y Sarmiento.

Claro. Por un lado la gauchesca, de donde toma los rastros de la oralidad, el decir popular y sus artificios y en esto se opone frontalmente a Lugones, al que le gustaba todo de la gauchesca salvo el lenguaje popular, y entonces veía al Don Segundo Sombra como la culminación del género, la temática del género pero en lengua culta y modernista. La guerra gaucha.

Adecentar la épica nacional. Borges en cambio percibe a la gauchesca, por supuesto, antes que nada como un efecto de estilo, una retórica, un modo de narrar. Aquello de que saber cómo habla un hombre, conocer una entonación, una voz, una sintaxis, es haber conocido un destino.

"En mi corta experiencia de narrador" dice Borges. ¿Eso no está en el ensayo sobre la gauchesca, en Discusión?

Por ahí, creo, sí. La oralidad, digamos entonces, la sintaxis oral, el fraseo, el decir nacional. Y por otro lado el culto al coraje, el duelo, la lucha por el reconocimiento, la violencia, el corte con la ley. Eso es la gauchesca para Borges. Una tradición narrativa y allí se quiere insertar y se inserta, de hecho, a partir de Hombre de la esquina rosada.”

(Fuente: Cuadernos de Recienvenido, Número 10. Universidad de Sao Paulo.)

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Track 01: Entrevista completa realizada por Antonio Carrizo a Jorge Luis Borges en 1979. En algunos segmentos participan María Kodama y Roy Bartholomew.  Por esos meses, Borges dictó siete conferencias en el Teatro Coliseo.  Sobre La Divina Comedia, La pesadilla y Las mil y una noches fueron dictadas el 1, el 15 y el 22 de junio. El budismo, La poesía y La cábala fueron pronunciadas el 6, el 13 y el 26 de julio, y La ceguera el 3 de agosto. El tema de la sexta conferencia fue decidido durante las vísperas, pues Borges desistió a último momento de hablar de Los gnósticos de Alejandría, como había sido anunciado. Las siete constituyen el ciclo de conferencias más extenso brindado por el autor de “El Aleph”. Cuando Borges las dio se hallaba en un período de mala salud y ánimo depresivo. De sus charlas se tomó registro en cintas magnetofónicas y, de ellas, se tomó material para publicar en siete suplementos especiales de un diario porteño otras tantas versiones, con cortes arbitrarios, errores de transcripción y exceso de erratas. Borges aceptó reunir todas las conferencias en un solo volumen a condición de someter a revisión lo ya publicado. Roy Batholomew tuvo a su cargo la tarea de conseguir los ejemplares publicados, salvar las erratas, corregir los errores de transcripción, confrontar las citas, eliminar las muletillas propias de una exposición oral y leerle, finalmente, el resultado a Borges. Una y otra vez, cinco, seis y siete veces debió leerle cada párrafo, cada oración, dos o tres veces cada conferencia, con el objeto de corresponder a la implacable responsabilidad de Borges para revisar y corregir sus escritos. Éste quitó muchas cosas, casi no agregó nada, transformó todo, respetando escrupulosamente la idea original. Los temas del libro son algunos de los que han apasionado a Borges durante toda su vida. Terminada la tarea y puesto el título de “Siete Noches”, Borges dijo: "No está mal; me parece que sobre temas que tanto me han obsesionado, este libro es mi testamento". “Siete Noches” es un libro editado en 1980  cuya revisión fue realizada en colaboración con Roy Bartholomew.” (1:20:40)


jueves, 28 de diciembre de 2017

CD 193 – Eduardo Galeano: “Los Hijos de los Días”


Y los días se echaron a caminar.

Y ellos, los días, nos hicieron.

Y así fuimos nosotros,

los hijos de los días,

los averiguadores,

los buscadores de la vida.

(El Génesis, según los mayas)

(Fuente: Eduardo Galeano. Los hijos de los días. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores. Argentina, 2012)

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Producción General y Edición: Blanca Curia

jueves, 14 de diciembre de 2017

CD 192 – Atahualpa Yupanqui conversa con Antonio Carrizo


Atahualpa Yupanqui: Prendido a la magia de los caminos

Por Pablo Plotkin

El 15 de mayo de 1946, en Abra Pampa, Jujuy, 174 kollas comienzan una peregrinación a Buenos Aires para reclamarle al gobierno nacional la restitución de sus tierras. Luego de casi tres meses y 2.000 kilómetros de marcha, el llamado Malón de la Paz entra en Plaza de Mayo con sus mulas y carretas. Es un día invernal radiante y los porteños reciben a los expedicionarios con una mezcla de admiración y curiosidad pintoresquista. El general Perón los saluda desde el balcón presidencial vestido con su uniforme militar y los invita a una reunión en el jardín de la Casa Rosada. Los kollas no lo pueden creer: es una reivindicación inédita para los sobrevivientes de un pueblo sometido y esclavizado.
El Estado los aloja en el Hotel de los Inmigrantes y durante un par de semanas los kollas desfilan por todos lados. Incluso juegan un partido de fútbol como preliminar de un River-Boca. Pero algo huele mal en el fondo de todo ese raid mediático; la estadía se alarga y las respuestas no aparecen. El 27 de agosto, sin aviso previo, el gobierno decide que es hora de que los indios vuelvan a casa. En la madrugada del 28, la Policía Federal gasea los dormitorios del hotel y se lleva a los kollas de los pelos. En Retiro los obligan a abordar un tren al noroeste, donde los esperan los capataces con el látigo en la mano.
El 1º de septiembre, Héctor Roberto Chavero, mejor conocido como Atahualpa Yupanqui, publica un artículo en el periódico comunista La Hora titulado "¡Hermano kolla!", en el que se solidariza con los indios reprimidos. "Todas las voces del arte barato, del provincianismo comercializado, te llamaron a sus centros", escribe Yupanqui en plena conmoción. "Hasta que al fin supiste cómo duele el engaño. Tú, indio del Ande, mestizo de la Puna, huésped de Buenos Aires, fuiste echado a patadas."
A los 38 años, Yupanqui era uno de los cuadros intelectuales más importantes del Partido Comunista argentino (alineado en ese entonces con Stalin), y sostenía un enfrentamiento tajante con el peronismo, al que veía, en el tablero binario de la joven Guerra Fría, como una expresión criolla del fascismo. Yupanqui era ya una figura importantísima del folclore nacional, un juglar que recorría la patria cantando historias de gauchos e indios, y un investigador riguroso de las tradiciones musicales de cada región. Era el rapsoda de los desposeídos, el traductor de los silencios de la pampa ("El hombre canta lo que la tierra le dicta"), un espíritu antiguo contando el drama humano en la era moderna. Un periodista anónimo lo describiría así: "Atahualpa es un hombre joven, pero su actividad es tan copiosa, y su fama tan larga, casi legendaria para muchos, que podría parecer cercano a la ancianidad".
"¡Hermano kolla!" le valió un lugar destacado en la lista negra del peronismo. A partir de ésa y otras columnas críticas, el camarada Yupanqui fue prohibido en radios, desaconsejado en escenarios y encarcelado algunas veces. La primera detención fue en abril de 1948, mientras tocaba la guitarra en una reunión partidaria. Al mes siguiente publicó en La Hora una columna en la que responsabilizaba de su situación a "los elementos reaccionarios y pronazis incrustados en el gobierno". "Es pública, pues, mi obra, como es pública mi pobreza", decía Atahualpa. Su fuerza, añadía, radicaba en su guitarra, en la que "caben todas las angustias de mi pueblo".
Cronista, soldado y rehén de un mundo en plena reconstrucción, Yupanqui se escapó a Montevideo en mayo de 1949. Tenía un hijo recién nacido -fruto de su relación con la francocanadiense Nenette Pepin- y otros cuatro a los que había dejado, como olvidados junto a sus madres, en tierras pampeanas y tucumanas. Después de algunas actuaciones en Uruguay, las filiales rioplatenses del PC, a instancias del Comité Central de Moscú, le armaron una gira por Europa del Este. Con una identidad falsa tramitada por el partido, Yupanqui voló a París a comienzos de agosto en un avión de KLM, previas escalas en Dakar, Lisboa y Ginebra. Veinte años después sería un ciudadano adoptivo de la capital francesa, pero entonces era un anónimo, "un artista errante, uno de los miles de desconocidos que transitaban las madrugadas de París mirándolo todo", como escribió en el libro La capataza. "Restaurantes, cafés, gentes y pintorescos tranvías, como si cada noche me estuviera despidiendo de ellos."
Pasó un mes allí y luego voló a Praga. En Checoslovaquia, Hungría, Bulgaria y Rumania tenía programados conciertos y participaciones en conferencias. Estudió los folclores de cada país y vivió la experiencia soviética en su momento triunfal, con la victoria sobre el Reich todavía caliente. El entusiasmo político de Yupanqui frente a la realidad socialista fue grande, y quedó documentado tanto en sus crónicas partidarias como en la correspondencia personal. "Anhelo fervientemente que esta experiencia (el comunismo) pueda realizarse en mi tierra nativa, cuanto antes", le escribió a Nenette en noviembre del 49. (Años después, desencantado con el comunismo y hojeando un libro de fotos de la Budapest de posguerra, le diría a su hijo: "No encontré allí pueblos con alegría".)
Los públicos del este quedaron fascinados por el sonido misterioso de esa guitarra. Aun cuando casi nadie le entendiera una palabra, sabían que sus canciones hablaban de la libertad, de la explotación del hombre por el hombre, conflictos universales que ellos adaptaban a su batalla cultural contra el capitalismo. Yupanqui ya había grabado para entonces un buen puñado de clásicos -"Viene clareando", "Piedra y camino", "El arriero"-, pero, más allá de su obra, era la vibración remota de esas cuerdas, la profundidad dramática de su voz lo que conmovía en todas partes. "La forma", diría Yupanqui muchos años después, "tiene que ser nacional y el contenido universal".
En ese viaje no llegó a Rusia porque los fondos del PC se acabaron antes. Volvió a París sin agenda, y le costó muchísimo hacer pie. Paraba en un hotel pulgoso del Barrio Latino y comía una vez al día. En ese tiempo conoció brevemente a Matisse y a Picasso, pero fueron dos poetas camaradas, Paul Eluard y Louis Aragon, los que movieron las fichas para que pudiera tocar. Los conciertos en La Maison de la Pensée y en la sala Pleyel fueron muy bien reseñados, y anticiparon un evento de quiebre en la carrera de Yupanqui, ocurrido en el punto exacto de la mitad de su vida.


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miércoles, 29 de noviembre de 2017

CD 191 – La Tierra Detrás de mis Ojos (II)


La Tierra Detrás de mis Ojos

La Tierra Detrás de mis Ojos es un Programa Histórico y Temático de la Productora de Contenidos Comunitarios América Profunda. Con voces y cantos de todo el país, con ediciones y climas propios, La Tierra Detrás de mis Ojos puede llevarnos desde La Resistencia Calchaquí hasta Las Invasiones Inglesas, del Feudalismo a las Resistencias, pasando por La Guerra Contra el Paraguay, El Bombardeo de 1955 o La Fundación de Buenos Aires.

La Violencia, Los Inmigrantes y La Ambición también son algunas de las temáticas que semana a semana compartimos desde la Radioteca:


Desde allí llega al aire de más de 40 Radios Comunitarias de Argentina. Los Capítulos pueden ser escuchados y/o emitidos en orden aleatorio, cualquier día de la semana y en cualquier momento del día.

La Tierra Detrás de mis Ojos no es solamente un Programa de Historia, es Tiempo Centrífugo: Somos el Pasado que Pisa el Presente y Salta al Futuro.

Ficha Técnica:

Producción Periodística y Ediciones: Román Solsona, Juan Pablo Berch, José Luis García, Agustín Alejandro, Beatriz Capece, Yamila Galicer, Matías Sánchez y Sofía Loviscek.

Locución: Alicia Carlucci.

Descargar:

Programa 13: Feudalismo (55:48)

Programa 14: La Timba (55:15)

Programa 15: Resistencias (54:33)

Programa 16: Barriadas (54:16)

Programa 17: La Guerra Contra el Paraguay (55:14)

Programa 18: Derrame (57:10)

Programa 19: Madre Tierra (55:13)

Programa 20: Bravuras (55:41)

Programa 21: No Te Metas (56:01)

Programa 22: Gatillo Fácil (54:30)

Programa 23: La Masa (55:44)

Programa 24: Educaciones (54:56)

lunes, 13 de noviembre de 2017

CD 190 – Carlos Marx: “La Crítica es También Teoría”


Actualidad de El Capital de Marx en un Mundo en Crisis

Por Carlos Carcione

En el terreno de la Economía Política, la investigación científica libre se encuentra con más enemigos que en todos los demás campos. La particular naturaleza del material de que se ocupa levanta contra ella y lleva al campo de batalla las pasiones más violentas, más mezquinas y más odiosas que anidan en el pecho humano: las furias del interés privado.

Karl Marx, Prólogo a la Primera Edición del Primer Tomo de El Capital 1 

Silenciado y polémico, dado por muerto y resucitado. Considerado por algunos el libro más influyente de la historia y por otros el segundo después de La Biblia, El Capital de Carlos Marx cumplió en septiembre 150 años de la primera edición de su Tomo I. Alejado de la academia conservadora y del panfleto, es un enorme esfuerzo de investigación militante (“libre” diría Marx), de ciencia social al servicio de construir una base científica para la lucha de la clase obrera y los oprimidos por su emancipación. Una obra tan potente como abierta en busca de elaboración permanente.

En los más de cuarenta años que Carlos Marx, acompañado, estimulado y completado por Federico Engels, dedicó a la “Crítica de la Economía Política” , sólo pudo ver publicado el primer tomo de un plan que inicialmente consistía en cuatro volúmenes, para ser modificado luego por él mismo a seis y que finalmente terminó en tres tomos impresos. El segundo y el tercero editados por Engels en base a los borradores dejados por su compañero y un cuarto que algunos cuestionan, sobre las Teorías de la Plusvalía, trabajado por Carlos Kautsky el teórico de la socialdemocracia alemana de principios del siglo XX, a partir de manuscritos también dejados por Marx.

El perfil abierto, sujeto a reelaboración y corrección por largo tiempo de la obra que cumple 150 años, no puede atribuirse únicamente al carácter meticuloso, preciosista de Marx. Se debe, además de los retrasos causados por su enfermedad y a la pasión con la que se entregaba a su militancia política revolucionaria en la misma época, sobre todo a que el objeto de su estudio estaba en pleno desarrollo en su país clásico, Inglaterra, y no había alcanzado aún su expansión planetaria y toda su dimensión depredadora.

Sin embargo, por su profundidad de análisis, por su método, en El Capital se prefigura la mundialización del sistema, la globalización, entre otros pronósticos centrales cumplidos. Este fenómeno en proceso  hace que la obra sea un todo abierto. Con ausencias o debilidades importantes como la presencia apenas inicial de una teoría del Estado que debe ser trabajada, la falta de una teoría del Mercado Mundial y de una teoría desarrollada de las Crisis. O con aspectos que hoy son cruciales apenas tratados o insinuados. Este es el caso del impacto devastador del capitalismo en la naturaleza, lo que hace que la categoría ecosocialismo sea relativamente reciente y esté en construcción. O el lugar marginal que ocupa en él la perspectiva de género, que debe reconstruirse a partir de menciones dispersas y de ausencias importantes según señala entre otras, la feminista Silvia Federici 2.

El Capital y las crisis I: La Larga Depresión del siglo XXI

En agosto de 2007 el Banco Francés BNP suspendió la cotización de sus fondos hipotecarios de alto riesgo, meses después el sistema bancario internacional y en especial en Estados Unidos, tembló, se agrietó, y debió ser “rescatado” por los gobiernos imperialistas, socializando las pérdidas y abriendo un período de penurias crecientes para los trabajadores. Diez años después del inicio de esta crisis “financiera” se puede afirmar que ella no se ha resuelto, y que estaríamos en la primera Larga Depresión del siglo XXI, como la denomina el economista marxista inglés Michael Roberts. 3

Lo prolongado de la crisis disparó el debate, y Marx que ya era un record de ventas en librerías desde el 2005, colocó a El Capital, una vez más, en la cresta de la ola de la polémica. Lo mismo había pasado desde finales de la década del 60 del siglo pasado hasta el derrumbe de la URSS. Pero en la actualidad, la obra científica cumbre del diablo de Tréveris lleva una década deambulando por el mundo, presente e ineludible en los más importantes debates sobre la prolongada crisis actual.

Como señalamos más arriba, en El Capital no hay una teoría desarrollada y completa de las crisis, pero sí elementos de teoría o teorías que permiten avanzar a partir de ellos para completarlos. Encontramos en El Capital al menos dos interpretaciones de cómo y por qué estallan las mismas.

Partiendo del reconocimiento de que la caída tendencial de la tasa de ganancia es el disparador fundamental de las crisis, se dio un debate que aun hoy se mantiene, entre los que defienden la tesis de que el fenómeno que genera el estallido de las crisis se da al interior del proceso de producción y es provocado por la sobreproducción de mercancías y otro sector que sostiene que el fenómeno es exógeno, es decir de afuera del proceso de producción de mercancías y que partiría de la sobreacumulación de capital que no logra su valorización.

En el esclarecimiento de este debate jugó un papel importante entre los 60 y 70 del siglo XX, la escuela del marxismo japonés. Un didáctico artículo de Makoto Itoh, discípulo del profesor Kozo, referente de esa escuela, publicado en 1977, en el número 1 de enero – marzo de la revista peruana Análisis, cuyo título es, La teoría de la crisis en Marx: su proceso de formación; es un ejemplo de ello.

Dice Itoh en el artículo mencionado: La teoría de la crisis de Marx no se encuentra completa. Particularmente, contiene dos tipos diferentes de teorías cuya congruencia recíproca no es fácil de lograr. Llamémosles, "teoría del exceso de capital'' y "teoría del exceso de mercancías”. 4

Y luego de recorrer las dos teorías concluye que la tarea de completar la teoría de la crisis de Marx debe realizarse profundizando en la teoría de la sobreacumulación de capital o como él mismo la nombra al principio de dicho artículo, la ruta sería la de ahondar en “ la teoría del exceso de capital” .

Para la misma época, Ernest Mandel, economista marxista belga y dirigente del trotskismo europeo polemiza en relación a las crisis en su libro “El Capital 100 años de controversias en torno a la obra de Marx” 5, contra lo que él llama “el marxismo vulgar” que pone el acento en la caída tendencial de la tasa de ganancia como elemento desencadenante del estallido de las crisis. Cuestiona igualmente a los que sostienen que la causa es producto de la sobreacumulación de capital para definir que, en todo caso, la crisis se presentan por una multiplicidad de causas, entre las que define la superproducción de mercancías, la caída de la tasa de ganancia y la sobreacumulación de capital. Aunque de hecho se inclina hacia la primera de la razones, es decir que Mandel sostenía que las crisis se provocan por “exceso de mercancías”.

Algo más tarde, Nahuel Moreno dirigente trotskista latinoamericano fallecido en 1987, planteaba en una Escuela de Cuadros del Movimiento al Socialismo de Argentina de 1985, entre otras cuestiones importantes que, por ejemplo: la ley fundamental del capitalismo es la ganancia. Que al bajar la tasa de ganancia los capitales salen del circuito productivo y por esa salida, por la falta de inversión o la desinversión, se provoca la crisis. Y lo mismo con el fenómeno inverso: al aumentar la tasa de ganancia, por el propio efecto nivelador de la crisis, y por el aumento de la explotación del trabajo, los capitales que están por fuera de la producción vuelven a ella, reiniciando el ciclo. Sin embargo señala que desde finales de los 60 del siglo pasado, para él desde antes, esa salida de la crisis se da cada vez en menos países, que las recuperaciones son circunstanciales y cada vez menos duraderas y que los estallidos de las crisis coyunturales se dan cada vez en tiempos más cortos. Acuña por esta razón la categoría de Crisis Crónica para insinuar o señalar que la teoría de los ciclos económicos de Marx ya no funcionaba.

La definición que hacía Moreno, aunque con otro nombre, es hoy una conclusión a la que fue llegando gran parte de los economistas marxistas, que ubican en finales de los 60 y principios de los 70 el inicio de la decadencia sostenida del capitalismo como sistema, y su cada vez más limitada, en tiempo y espacio, capacidad de recuperación.

Sin entrar a considerar, para no extendernos, otros elementos en la anatomía de las crisis, como el papel del crédito tal como la describe Marx en El Capital, el cuadro que muestran los debates que reseñamos más arriba es útil para intentar responder la perspectiva de salida de La Larga Depresión iniciada con la caída del Banco Francés BNP hace ya una década.

En un artículo a diez años del estallido de la crisis de 2007, del 18 de agosto de 2017 el economista Michael Roberts debatiendo con las corrientes neoclásicas, monetaristas y heterodoxas, sobre la perspectiva de una nueva crisis, señala que la relación entre inversión, es decir el flujo de capital hacia la producción para valorizarse, y rentabilidad, es decir la tasa de ganancia, sigue siendo débil y continúa por debajo de los niveles promedio que registró desde la segunda post guerra. De esta afirmación concluye Roberts: “Después de diez años y una fase de recuperación económica larga pero decididamente muy débil del 'ciclo económico', ¿tendremos otra crisis pronto? Así parece sugerirlo la historia”. 6

El Capital y las crisis II: ¿El comienzo del fin de la civilización del capitalismo?

Marx explica en profundidad y extensión que el capitalismo, como todas las anteriores formaciones sociales tendrá un final. La lógica de El Capital demuestra que el fenómeno de las crisis es una “necesidad” del sistema. Pero teniendo en cuenta que el disparador de las crisis ha sido la caída tendencial de la tasa de ganancia y que en la recuperación de las mismas por medio de un enorme aumento de la explotación del trabajo provocaba un nuevo ciclo de acumulación de capital ascendente, son en la actualidad cada vez más los economistas marxistas que ven dificultades para la superación del límite presente en la actual crisis, o para decirlo de otro modo, ven difícil la salida de este periodo de Larga Depresión.

Luego de reconocer que su posición ha ido evolucionando desde el inicio de la crisis en 2007, dice Françoise Chesnais, destacado economista marxista y miembro de Attac Francia en una entrevista publicada por Viento Sur y otros medios: Dos potentes mecanismos, que se calificaban de “procíclicos”, se han vuelto estructurales y favorecen esta situación en que la salida de la crisis, es decir, una nueva fase prolongada de acumulación de capital, ya no es posible. El primer mecanismo está claramente identificado, a saber, la defensa incondicional de las pretensiones de los poseedores de títulos de deuda pública, que implica imponer la austeridad presupuestaria y el ataque a los derechos sociales. El segundo es un mecanismo cuya función empieza a reconocerse, a saber, los efectos de la robotización, cuya ralentización resulta imposible debido a la competencia capitalista, a la disminución tendencial de la plusvalía y a la dificultad de satisfacer a los accionistas.”. 7

En el caso de la robótica, hace que, en este marco más general de sobreacumulación de capital, el incremento del capital constante por sobre el variable, ayude a mantener la tendencia decreciente de la tasa de ganancia anulando los efectos contrarrestantes que podrían haber dado impulso a la recuperación de la misma.

Por su parte, el mencionado Roberts que se propone construir una fórmula para la medición de una tasa de ganancia mundial. En su búsqueda, que por cierto no es solitaria, demuestra en un artículo del 16 de septiembre, que midiendo el período 1964-2007 se puede constatar al igual que en otros estudios que él cita una caída secular de la tasa de ganancia en un período de más de 40 años. Veamos esto en palabras de Roberts: Lo que mis resultados muestran es que la tasa de ganancia del G7 cayó secularmente en 1964-2007 - como en todos los otros estudios; la caída tuvo lugar principalmente en los años 1970 - al igual que en los EEUU; hubo una recuperación de proporciones modestas durante el período neoliberal de la década de 1980, que alcanzó su punto máximo a finales de 1990 - de nuevo como en los EEUU. La posterior recuperación después de la recesión de 2001 dio lugar finalmente a una fuerte caída en la Gran Recesión de 2008-9. Estos datos confirman mis resultados originales de 2012 y 2015. 8

Ahora bien, consistente con el método materialista histórico y dialéctico de Marx pero analizando la actual crisis en otro nivel de abstracción, el economista marxista argentino Jorge Beinstein 9 con un importante esfuerzo de investigación y una sólida argumentación viene construyendo la tesis de que estaríamos transitando el principio del fin de la civilización del capitalismo. Dice Beinstein: “La crisis desatada entre fines de los 1960 y comienzos de los 1970 no fue superada como las anteriores a través de una gran ola depresiva destructora de empleos y empresas que reduciendo salarios y concentrando la producción y la demanda solvente disparaba un nuevo ciclo ascendente de la economía, la era de las “crisis cíclicas” descriptas por Marx había concluido. Aunque Marx explicaba que esas crisis recurrentes irían acumulando desorden en el sistema hasta que las fuerzas entrópicas adquirieran una dimensión tal que ya ninguna reconstrucción capitalista sería posible. Quedaba así pronosticada la crisis general del capitalismo, el esquema teórico derivado de la lógica de su dinámica de acumulación. Lo que de ningún modo podía ser pronosticado era su desarrollo histórico concreto, sus tiempos, sus protagonistas de carne y hueso, los atajos e innovaciones sociales que permitieran postergar o precipitar el desenlace”. 10

Antes, en el mismo trabajo, había señalado: “El sexenio 2008-2013 marca la transición entre la declinación relativamente suave, controlada del sistema iniciada hacia comienzos de los años 1970 y su degradación general de la que estamos presenciando los primeros pasos” 11.

Esta breve cita de un extenso trabajo, es parte al mismo tiempo de una más amplia investigación y elaboración y plantea un debate urgente. Y lo hace por las dificultades para que el sistema pueda superar la actual crisis, hecho que una gran parte de las voces autorizadas de economistas marxistas señalan. El foco creemos, debe colocarse en este debate.

Hace también más de un siglo, un crítico de Carlos Marx escribía que mientras existiera el capitalismo, El Capital sería una referencia ineludible y que no perdería actualidad. El breve recorrido de este artículo pretende demostrar, desde el lado de los que defendemos la obra de Marx, esa afirmación, probando la actualidad de sus conclusiones en esta época convulsiva. Al tiempo que busca ser un estímulo para que las nuevas generaciones de luchadores socialistas abreven en las páginas de esta obra maestra de manera reflexiva y crítica, sin temor a buscar sus propios caminos para trabajar en sus ausencias, corregir sus errores y continuar y profundizar, a la luz de los nuevos tiempos, su elaboración.





5 Este libro de Ernest Mandel es una recopilación de sus prólogos de una edición especial de El Capital en inglés, realizada por Penguin Books entre 1978 y 1981.




9  Destacado economista marxista, especializado en prospectiva y economía global, Jorge Beinstein es Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Franche Comté-Besançon, Francia, y actualmente profesor emérito de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, donde dirige el Centro Internacional de Información Estratégica y Prospectiva (CIIEP).

10 Jorge Beinstein. Del fin del comienzo al comienzo del fin. Capitalismo violencia y decadencia sistémica. http://beinstein.lahaine.org/b2-img/Beinstein_violencia.pdf

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Producción General y Edición: Blanca Curia