miércoles, 14 de septiembre de 2016

CD 162 – Con Voz Propia: León Felipe


Ernesto Che Guevara y León Felipe:

Una Amistad Entrañable

Daily Pérez Guillén 

Ernesto Che Guevara y León Felipe: Una relación de admiración y amistad que el intercambio epistolar nos revela. Breves notas llevadas y traídas de México a La Habana y viceversa, hablan del trato íntimo que los unió. Dicen que se conocieron en un café adonde acudían los republicanos españoles exiliados en la capital mexicana. ¿Qué motivó el primer saludo, la presentación?; quién sabe.

Según decían, el poeta había encarnado la aventura, desandar caminos como el Quijote era una de sus más íntimas pasiones. Allá en España le había sido imposible resignarse a la vida de farmacéutico y lo abandonaría todo para convertirse en actor de una compañía de teatro ambulante con la que recorrió Barcelona, Madrid y otros tantos lugares del Levante, hasta que fue alcanzado por sus acreedores. La cárcel devino su castigo, pero la estancia tras las rejas durante tres años le sirvió para asirse de una visión en extremo realista de las miserias humanas y de otra, muy profunda, de la novela de Cervantes. Después sobrevendrían en torrentes los versos, vocación revelada al público en enero de 1919, cuando los «ismos» se apoderaban de las definiciones de academia y los entendidos no llegaban a comprender qué tipo de poesía presentaba este poeta que se bautizaba a sí mismo como León Felipe.

Felipe Camino Galicia de la Rosa, que era ese su verdadero nombre, continuó escribiendo versos, pero sería el largo exilio desde los primeros años de la década del 30 el que marcaría con cicatrices los trazos de su pluma. La guerra civil en España le impelió el regreso a su patria, pero apenas en 1938 hubo de retornar a México y aquí se estableció definitivamente cuando el triunfo de la dictadura franquista no le dejó otra alternativa. Aun cuando supo interpretar como pocos el sentimiento español y llevarlo a sus versos, escasamente se le ha reconocido el valor de su poesía de «dolorido acento castellano».

Para el momento del encuentro entre Ernesto Guevara y León Felipe, acaecido algún día entre los años 1954 y 1956, ya el joven argentino había desandado los caminos de América y acumulaba un vastísimo catálogo de lecturas. Títulos que iban desde la filosofía hasta la propia poesía y que se empeñaba en precisar, primero en un Índice de Lecturas y después en las páginas posteriores de su diario de viajes, revelan su amplio registro literario. Tal vez por eso no resulte extraño el diálogo prolongado, en el tiempo y la distancia, entre el viejo poeta y este joven que debió impresionarlo en la primera conversación. Un joven que también se refugiaba en la poesía para mitigar el dolor, la nostalgia o cantar a la belleza que encontraba en los caminos de América.

¿Le mostraría Ernesto a León Felipe alguno de sus versos? ¿Le confesaría que en lo más íntimo de su ser anhelaba la gracia de los poetas? Cualquiera suposición ahora corre el riesgo de la especulación. Pero no faltarían los temas para el diálogo fluido. Desde los rincones de América Latina que ambos habían visitado, la poesía de Antonio Machado, las obras de Unamuno o las andanzas de Don Quijote, hasta la filosofía que aturdía y paralizaba al poeta y al otro le abría los caminos de la lógica y el método, podrían haber enlazado las palabras en aquellas jornadas bajo el cielo de Ciudad México.

Dedicatoria de León Felipe en el poemario ¡Oh, este viejo y roto violín!, enviado al Che en enero de 1966. Imagen tomada de la web http://www.che80.co.cu/

Pero las evidencias concretas de la admiración que cimentó esta relación más allá de la distancia y el tiempo yacen sobre el papel. Apenas en 1959, León Felipe le envía al Comandante de la Sierra Maestra su libro El ciervo. «Al Dr. Che Guevara, gran soldado defensor de la libertad de Cuba con un saludo de hermano», reza en su dedicatoria.

Cinco años después, en una misiva, el Che le confiesa que lo guarda entre sus dos o tres libros de cabecera. Es una carta breve, pero llena de emoción que el entonces Ministro de Industrias de Cuba desea reciba como homenaje. Hacía apenas unos días le había «empujado» a unos obreros unos versos de aquel libro. El 15 de agosto de 1964, cuando entregaba a un grupo de trabajadores reconocimientos por su actitud de vanguardia en el trabajo, aclaraba que el poema no era de su autoría, sino «de un hombre desesperado (…) un viejo poeta que está llegando al final de su vida», y recitaba de memoria: «Pero el hombre es un niño laborioso y estúpido/ que ha convertido el trabajo en una sudorosa jornada,/ convirtió el palo del tambor en una azada/ y en vez de tocar sobre la tierra una canción de júbilo,/ se puso a cavar./ Quiero decir que nadie ha podido cavar al ritmo del sol,/ y que nadie todavía ha cortado una espiga con amor y/ con gracia».
Siete meses después es León Felipe el remitente. “Le escribe ya muy viejo y muy torpón, pero le debe un abrazo y no quiere irse sin dárselo. Le envío como recuerdo el autógrafo del último poema que escribí hace unos días. Salud y alegría. Le quiere su viejo amigo”, le expresa el poeta. Y en la primera línea de la cuartilla donde deja escurrirse los versos precisa: Para el Che Guevara y a continuación el título Palomas.

Las palomas de la Plaza de San Marcos
que el municipio de Venecia cebaba para los turistas
se han muerto todas
de repente…
Las palomas de Picasso que yo guardaba
como una reliquia
en un viejo cartapacio,
han desaparecido…
En el Concilio Ecuménico nadie sabe
por dónde anda
la paloma de
la enunciación…
Y el Vaticano está consternado
porque se halla enferma, la paloma
del Espíritu Santo.
Se dice que en el mundo hay ahora
una mortífera epidemia de palomas…
Y el Consejo de la Paz no encuentra
Por ninguna parte una paloma.

Para entonces ya el Che preparaba su partida secreta de Cuba rumbo al Congo al frente de un grupo de combatientes que apoyaría la lucha armada en ese país. Después de frustrarse esa misión internacionalista, el Comandante Guevara permanece oculto en Tanzania y luego en Praga. Con absoluta discreción mantiene intercambio con su esposa Aleida March y sus compañeros más cercanos. En una de esas oportunidades solicita le envíen algunos libros entre los que se encuentra El Ciervo. Para evitar cualquier indicio que revele su presencia en Checoslovaquia, Aleida guarda en La Habana la dedicatoria que escribiera León Felipe. Por eso el Che le reclama en una misiva: «Me capaste El Ciervo; no te lo perdono…».

El poeta del éxodo y del llanto murió en México el 18 de septiembre de 1968, casi un año después del asesinato del Che en La Higuera. Debió conocer el suceso a través de los medios de comunicación que replicaron la noticia en todo el orbe. Sin embargo, con seguridad ignoró que entre los poemas que el Che recordaba y escribía de memoria en una de sus libretas de campaña en Bolivia, revivía los versos de su poema El Nacimiento.

Cristo, te amo
No porque bajaste de una estrella
Sino porque me revelaste
Que el hombre tiene lágrimas
Congojas
Llaves para abrir las puertas cargadas de luz
Sí… tú me enseñaste que el hombre es Dios
Un pobre Dios Crucificado como tú
Y aquel que está a tu izquierda en el
Gólgota El Mal Ladrón
También es un Dios.

Versos cargados de humanismo, sin dudas, arcilla de esta relación de admiración y amistad.


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Producción General y Edición: Blanca Curia

lunes, 29 de agosto de 2016

CD 161 – Wolfgang A. Mozart: Un Elegido para la Gloria


La crisis de los últimos años

Tras Don Giovanni, Mozart pareció decidido a desvincularse de la música compuesta para satisfacer al gran público o a los poderosos que se la encargaban y dedicarse con más ahínco a la música creada para su propia satisfacción. Como cabría esperarse, esta decisión, lógica desde el punto de vista del creador, ocasionó una disminución progresiva de sus ingresos y, por ende, un empeoramiento de su situación financiera. Ni siquiera su nombramiento como compositor de cámara imperial el 7 de diciembre de 1787 (al que acompañaba una compensación de 800 florines) puso remedio a esta situación. Además, el estreno de Don Giovanni en Viena, el 7 de mayo del año siguiente, no alcanzó el aplauso deseado, sin duda por el creciente éxito de los compositores dedicados a crear obras de moda, accesibles a todos los públicos, y que copaban los teatros y las salas de conciertos de la capital imperial. Para corroborar esto puede mencionarse que las tres grandes sinfonías KV 543, 550 y 551, creadas por Mozart en 1788, no fueron interpretadas en vida del compositor. De esa época son también, amén de varias danzas encargadas por la Corte, el Concierto para piano KV 537 (llamado "Concierto para la Coronación", pues fue compuesto para la coronación del sucesor de José II, Leopoldo II), sonatas para piano, piezas de música de cámara, arias, lieder y cánones.


Con el ánimo de sanear su situación financiera, emprendió un viaje por Europa para buscar nuevos encargos y dar algunos conciertos. Así, visitó Praga, Dresde, Leipzig y Berlín, donde dio varios conciertos y recibió encargos del rey Federico Guillermo II. Sin embargo, el viaje resultó infructuoso desde el punto de vista económico, pues no contribuyó en nada a aliviar sus penurias. Justo en ese momento desesperado la Corte se acordó de él y le encomendó la tarea de componer Cosi fan tutte ('Así hacen todas'), de nuevo con Da Ponte, a finales de 1789. Su estreno, en enero del siguiente año, fue un éxito, aunque no consiguió mantenerse mucho tiempo en cartel. A dicha ópera acompañaron ese mismo año otras composiciones, como numerosas arias, tres cuartetos de cuerda (KV 575, 589 y 590) compuestos para Federico Guillermo II, el quinteto con clarinete KV 581 y la última sonata para piano KV 576, entre otras.
Con motivo de la coronación de Leopoldo II, Mozart comenzó una gira de conciertos en otoño de 1790 que le llevó a Frankfurt, Maguncia, Mannheim y Múnich. Aunque este periplo le sirvió para cargarse de moral, su situación financiera continuaba siendo muy delicada. Aun así, desestimó la oferta que desde Londres le hizo el organizador de conciertos Peter Salomon para que presentara sus nuevas obras en la ciudad del Támesis.
En su último año de vida sufrió un continuo empeoramiento de su situación económica y de su salud. En mayo fue nombrado adjunto al maestro de capilla de la Catedral de San Esteban, pero era un puesto sin remuneración, y sólo le daba derecho a ser nombrado maestro a la muerte del titular. A pesar de ello, los encargos continuaron acumulándose. Así, en marzo el libretista Emanuel Schikaneder le encargó una ópera para su teatro Freihaus auf der Wieden, y en julio un enviado del conde Franz Walsegg zu Stuppach le encargó una misa de réquiem por su esposa recientemente fallecida, además de que los estados de Bohemia le encargaron oficialmente que escribiera una ópera solemne para la coronación del nuevo emperador. Así, con todo este trabajo, se vio tan ocupado como en las mejores etapas de su carrera, componiendo obras de la talla del último Concierto para piano KV 595, los dos últimos quintetos de cuerda KV 593 y 614, el concierto para clarinete KV 622 y el Ave verum corpus KV 618. Asimismo, comenzó a trabajar en el encargo de Schikaneder, La flauta mágica, obra que acabó casi en su totalidad a finales de verano, lo mismo que en el Réquiem para el conde y, sobre todo, la ópera para la coronación, La clemencia de Tito, que fue estrenada el 6 de septiembre en Praga.
Por primera vez en su carrera una obra "grande" fue un fracaso. La clemencia de Tito, escrita sobre un libreto de Pietro Metastasio, adaptado por Caterino Mazzolá, no gustó al público en el estreno, por lo que Mozart volvió a Viena cargando con dicho revés. Remató entonces La flauta mágica, que fue estrenada el 30 de septiembre bajo su propia dirección. A pesar de que el éxito no fue inmediato, se fue consolidando según avanzaban las representaciones, hasta convertirse en un verdadero fenómeno social que traspasó las fronteras del Sacro Imperio. Sin embargo, su salud fue poco a poco empeorando, a la vez que cundía su desánimo por la escasez de dinero y el exceso de trabajo. Parece entonces lógico pensar que el que se dedicara en exclusiva al Réquiem en sus últimas semanas de vida fuera un anuncio de su propio fin, como si la obra estuviese realmente pensada para su propia muerte.


Murió el 5 de diciembre de 1791 de una fiebre reumática, tras quince días de convalecencia. Obsesionado por acabar el Réquiem, dictaba sus líneas a Süssmayer, su ayudante, desde su lecho; de hecho, la muerte le sorprendió trabajando en éste. El cadáver fue levantado al día siguiente, y fue enterrado el día 7 en una fosa común del cementerio de San Marcos, tal y como era la costumbre de la época, pues nadie (posiblemente por negligencia) se encargó de procurarle mejor enterramiento. La ausencia de lápida o inscripción alguna ha hecho imposible la localización de sus restos.


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viernes, 12 de agosto de 2016

CD 160 – El Telón de Aire (V)


Teatro al Oído

Narrativa Radial es una Asociación Civil compuesta por entusiastas profesionales del Arte y la Comunicación cuyo objetivo es estimular la Creación, la Producción y la Difusión de la Narrativa en la Radio. En otras Palabras, es un colectivo que se propone hacer del Parlante Radiofónico una usina de ideas que fragüe Historias que alimenten la Imaginación y los Sentidos de sus propios Emisores y sus potenciales Destinatarios, para que la Radio recupere su Magia y haga valer su Aire.
Narrativaradial.com es un sitio web que ofrece capacitación y encuentros vinculados con el Relato Radiofónico. Un espacio en el que se pueden escuchar breves producciones, se dan a conocer noticias y artículos de interés referidos al ecosistema de la Radio y la Narrativa. También se publican concursos de Radioteatros, Documentales Sonoros, Artísticas, Informes Periodísticos.
La Biblioteca Parlante de Distribución Nacional “Mirá lo que te Digo” renueva su Catálogo con este Ciclo de Cortos de Radioteatro. Cada pieza de ficción tiene una duración que oscila entre los 4 y los 12 minutos. Cada una de ellas es una Historia Independiente y Unitaria -de diversos Temas y Géneros: Comedia, Drama, Ciencia Ficción, Monólogo, Absurdo,…- que empieza, se desarrolla y termina cuando los Ojos del Imaginar lo dispongan. Este emprendimiento se realiza gracias a la Fundación SAGAI y con la participación de los actores socios de Narrativa Radial (www.narrativaradial.com),  a cuyo cargo está la Producción General. 

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Salen a la luz las desconocidas caras que se ocultan en las relaciones humanas.
Staff: Intérpretes: Pablo Ini, Romina Pinto y Erika de Sautu Riestra. Guión: Adriana Podzamczer. Dirección de Actores: Marcelo Cotton y Lidia Argibay. Asistente de Producción: Gabriela Pérez Menéndez. Grabación en Estudio: Adolfo Schmidt. Edición: Joaquín Sanz.

Cuando el éxito es estar por encima del semejante.
Staff: Intérpretes: Estela Kiesling y Gabriela Barrios. Guión: Irene Prono. Dirección de Actores: Marcelo Cotton y Lidia Argibay. Asistente de Producción: Gabriela Pérez Menéndez. Grabación en Estudio: Adolfo Schmidt. Edición: Marcelo Cotton.

Un exótico paseo por las emociones contenidas de un hombre y una mujer.
Staff: Intérpretes: Javier Schonholz y Brenda Fabregat. Guión: Guadalupe Cuevas y Marcelo Cotton. Dirección de Actores: Marcelo Cotton y Lidia Argibay. Asistente de Producción: Gabriela Pérez Menéndez. Grabación en Estudio: Adolfo Schmidt. Edición: Joaquín Sanz.

Un viaje en el tiempo… dentro de cuatro paredes.
Staff: Intérpretes: Mario Moscoso, Marisa Vernik y Lidia Argibay. Guión: Marcelo Cotton. Dirección de Actores: Marcelo Cotton y Lidia Argibay. Asistente de Producción: Gabriela Pérez Menéndez. Grabación en Estudio: Adolfo Schmidt. Edición: Marcelo Cotton.

Lo imprevisto ataca sin piedad a un hombre, en la noche más importante de su vida.
Staff: Intérpretes: Pablo Kovacs.  Guión: Marcelo Cotton. Dirección de Actores: Marcelo Cotton y Lidia Argibay. Asistente de Producción: Gabriela Pérez Menéndez. Grabación en Estudio: Adolfo Schmidt. Edición: Marcelo Cotton.

Ficha Técnica:
Dirección General: Marcelo Cotton
Dirección Actoral: Lidia Argibay
Asistente de Producción: Gabriela Pérez Menéndez
Locución: Guadalupe Cuevas
Operador de Grabaciones: Adolfo Schmidt 
Edición: Joaquín Sanz

jueves, 28 de julio de 2016

CD 159 – Bicentenario de la Independencia. Sonidos de una Nación (VI)


200 Años de Historia Nacional

Fotos de Radio presenta una Nueva Edición del Ciclo Sonidos de una Nación
En esta original producción radiofónica se reviven acontecimientos y personalidades que marcaron estos últimos 200 años, desde aquel lejano 9 de Julio de 1816 en San Miguel de Tucumán y el Nacimiento de la Nación, pasando por el recuerdo de nuestros más entrañables patriotas, las encrucijadas de la soberanía popular, las luchas sociales y los aciagos golpes de estado para llegar a la consolidación del sistema constitucional.
Una vez más, La Biblioteca Parlante de Distribución Nacional “Mirá lo que te Digo” se suma con entusiasmo a esta Acción Comunicacional y nuevamente incluye en su Catálogo estas cuidadas Obras producidas por Hernán Fernández, Pablo Magliano y Marcos Pinella, donde creativamente se intersectan las potentes Sonoridades de la Radio y aquellas Voces impares que nos vienen de la Historia.
Quienes quieran conocer mejor a los hacedores de El Bicentenario de la Independencia: Sonidos de una Nación, pueden ingresar a http://www.fotosderadio.com 
Entonces, seguramente, recuperarán las pulsaciones de la Memoria Histórica tramando pacientemente un Pasado reciente, contradictorio, zigzagueante y no menos apasionante y provocativo.

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miércoles, 13 de julio de 2016

CD 158 – Bicentenario de la Independencia - Sonidos de una Nación (V)


200 Años de Historia Nacional

Fotos de Radio presenta una Nueva Edición del Ciclo Sonidos de una Nación. 
En esta original producción radiofónica se reviven acontecimientos y personalidades que marcaron estos últimos 200 años, desde aquel lejano 9 de Julio de 1816 en San Miguel de Tucumán y el Nacimiento de la Nación, pasando por el recuerdo de nuestros más entrañables patriotas, las encrucijadas de la soberanía popular, las luchas sociales y los aciagos golpes de estado para llegar a la consolidación del sistema constitucional.
Una vez más, La Biblioteca Parlante de Distribución Nacional “Mirá lo que te Digo” se suma con entusiasmo a esta Acción Comunicacional y nuevamente incluye en su Catálogo estas cuidadas Obras producidas por Hernán Fernández, Pablo Magliano y Marcos Pinella, donde creativamente se intersectan las potentes Sonoridades de la Radio y aquellas Voces impares que nos vienen de la Historia.
Quienes quieran conocer mejor a los hacedores de El Bicentenario de la Independencia: Sonidos de una Nación, pueden ingresar a http://www.fotosderadio.com 
Entonces, seguramente, recuperarán las pulsaciones de la Memoria Histórica tramando pacientemente un Pasado reciente, contradictorio, zigzagueante y no menos apasionante y provocativo.

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lunes, 27 de junio de 2016

CD 157 – El Telón de Aire (IV)


Teatro al Oído

Narrativa Radial es una Asociación Civil compuesta por entusiastas profesionales del Arte y la Comunicación cuyo objetivo es estimular la Creación, la Producción y la Difusión de la Narrativa en la Radio. En otras Palabras, es un colectivo que se propone hacer del Parlante Radiofónico una usina de ideas que fragüe Historias que alimenten la Imaginación y los Sentidos de sus propios Emisores y sus potenciales Destinatarios, para que la Radio recupere su Magia y haga valer su Aire.

Narrativaradial.com es un sitio web que ofrece capacitación y encuentros vinculados con el Relato Radiofónico. Un espacio en el que se pueden escuchar breves producciones, se dan a conocer noticias y artículos de interés referidos al ecosistema de la Radio y la Narrativa. También se publican concursos de Radioteatros, Documentales Sonoros, Artísticas, Informes Periodísticos.

La Biblioteca Parlante de Distribución Nacional “Mirá lo que te Digo” renueva su Catálogo con este Ciclo de Cortos de Radioteatro. Cada pieza de ficción tiene una duración que oscila entre los 4 y los 12 minutos. Cada una de ellas es una Historia Independiente y Unitaria -de diversos Temas y Géneros: Comedia, Drama, Ciencia Ficción, Absurdo,…- que empieza, se desarrolla y termina cuando los Ojos del Imaginar lo dispongan. Este emprendimiento se realiza gracias a la Fundación SAGAI y con la participación de los actores socios de Narrativa Radial (www.narrativaradial.com), a cuyo cargo está la Producción General. 

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Dos hombres enfrentados entre sí. Pero con sus propios reflejos…
Staff: Intérpretes: Mateo Chiarino y Marcelo Cotton. Guión: Marcelo Cotton. Dirección de Actores: Marcelo Cotton y Lidia Argibay. Asistente de Producción: Gabriela Pérez Menéndez. Grabación en Estudio: Adolfo Schmidt. Edición: Marcelo Cotton.

Una joven recurre a diversas terapias… infinitas. Una parodia sobre la diversidad terapéutica.
Staff: Voz Principal: Carolina Marcovsky y las participaciones de Marisa Vernik, Pablo Ini, Mario Moscoso, María Barrena, Laura Pages, Romina Pinto, Gastón Martelli, Susana Sisto y Rubén Corbalán. Guión: Marcelo Cotton. Dirección de Actores: Marcelo Cotton y Lidia Argibay. Asistente de Producción: Gabriela Pérez Menéndez. Grabación en Estudio: Adolfo Schmidt. Edición: Joaquín Sanz.

Una mujer desesperada, una anciana déspota y un médico chanta… la trama de una tenebrosa historia.
Staff: Intérpretes: María del Carmen Simari, Susana Sisto y Rubén Corbalán. Guión: Sonia Gioia. Dirección de Actores: Marcelo Cotton y Lidia Argibay. Asistente de Producción: Gabriela Pérez Menéndez. Grabación en Estudio: Adolfo Schmidt. Edición: Marcelo Cotton.

La desesperación lleva a este hombre a estar seguro de poseer una enfermedad ignorando su esencial enfermedad...
Staff: Intérpretes: Salo Pasik, Susana Cart, Sergio Poves, Jorge Diez, Fernando Madanes, Javier Castro, Cristina Rosadilla y Luis Albano. Guión: Marcelo Cotton. Dirección de Actores: Marcelo Cotton. Asistente de Producción: Gabriela Pérez Menéndez. Grabación en Estudio: Adolfo Schmidt. Edición: Marcelo Cotton.

Después del adiós a sus padres, los hermanos se reúnen para discutir sobre su misterioso legado...
Staff: Intérpretes: María Barrena, Gastón Martelli, Graciela Russo y Laura Pagés.  Guión: Julieta Galván. Dirección de Actores: Marcelo Cotton y Lidia Argibay. Asistente de Producción: Gabriela Pérez Menéndez. Grabación en Estudio: Adolfo Schmidt. Edición: Joaquín Sanz.

Ficha Técnica:

Dirección General: Marcelo Cotton

Dirección Actoral: Lidia Argibay

Asistente de Producción: Gabriela Pérez Menéndez

Locución: Guadalupe Cuevas

Operador de Grabaciones: Adolfo Schmidt 

Edición: Joaquín Sanz

martes, 14 de junio de 2016

CD 156 – Con Voz Propia: Julio Cortázar II


 Cinco razones para volver a leer Rayuela

de Julio Cortázar

Philip Potdevin

¿Qué hace tan importante a esta novela de Julio Cortázar? ¿En qué radica su valor, tanto al momento de ser publicada, en junio de 1963, como hoy, más de medio siglo más tarde?

Descifrar el misterio de Rayuela es una de las disciplinas favoritas de los eruditos de la literatura. No hay carrera de literatura donde no se ofrezca un seminario dedicado analizar a profundidad la novela del célebre argentino.

Hay miles de páginas de críticos, escritores, semiólogos y expertos que alegan haber descifrado las claves y sentidos del libro. Al ser catalogada, desde su publicación, como una novela abierta, ha quedado la puerta de par en par para proponer innumerables lecturas y análisis.

Sin embargo, como decía el gran músico norteamericano Aaron Copland en referencia a la música clásica: “La música no hay que entenderla, basta con disfrutarla.” Lo mismo vale para Rayuela: no es necesario ser un lector avanzadísimo o matricularse seis meses en un seminario para sacarle el gusto a esa fascinante historia entre Oliveira y La Maga.

Sin embargo, hay claves que sirven para entender su encanto, o razones que la convierten en una novela fundamental en la literatura hispanoamericana. Aquí cinco de ellas.

1. Es Original

Cortázar escribe Rayuela en plena madurez, en torno a su 45 años, y luego de haber escrito tres novelas (de las cuales sólo publica una, Los Premios, mientras que las otras dos, bastante flojas, serán publicadas póstumamente), y varios libros de cuentos muy exitosos y de excelente factura, como Bestiario, Final de fuego, Las armas secretas; un poema épico, Los Reyes, y otro libro inclasificable, Historias de cronopios y famas.

Rayuela es una novela fundamental por cuanto rompe con la obra anterior suya y, aún más, con la literatura escrita hasta entonces, no sólo en Latinoamérica sino en Europa y Norteamérica en el Siglo XX. Sólo se han encontrado paralelos e influencias en la novela Tristam Shandy, publicada en 1767 del inglés Laurence Sterne. La novela de Cortázar es original por cuanto tiene una estructura paralela que se entrecruza la una con la otra.

Hay dos secciones, una titulada ‘Del lado de allá’, con 56 capítulos que se dejan leer de manera secuencial, y otro, ‘De otros lados’, subtitulado ‘Capítulos prescindibles’, que van hasta el 155, la mayoría de ellos muy cortos, a veces de un sólo párrafo con un par de líneas de extensión. Por supuesto ningún lector atento omite esta segunda parte, a pesar de la inquietante sugerencia del autor, puesto que allí está la clave de mucho de lo que sucede en la primera; además allí abundan reflexiones sobre literatura, artes y cultura que forman parte integral de la novela, además de citas y recortes tomadas de la prensa a manera de libro de recortes.

En su atrevida originalidad, Cortázar, invita al lector a leer la novela de varias formas: Saltando, como en la rayuela infantil, entre una parte y la otra, según las indicaciones que se dan al final de cada capítulo o leyendo las partes por separado o prescindiendo totalmente de la segunda parte o incluso, descuadernando el libro, intercalando cada capítulo en el orden sugerido y volviéndolo a armar para leerla linealmente según la sugerencia del autor.

Una lectura desestructurada como esa se le ocurre a Cortázar en 1963, cuando la novela que se escribía en el mundo en ese entonces seguía siendo muy formal y convencional. Esa forma es tan insólita y creativa, que después de esa fecha ya ningún autor serio se atreverá a proponer algo parecido pues cualquier remedo resultaría un fracaso absoluto.

2. Se deja leer

A pesar de sus 635 páginas, Rayuela no se puede considerar un mamotreto: es una novela que se lee de manera vertiginosa y con absoluto deleite para el lector. Los diálogos están llenos de humor, de ironía, de sarcasmo, de toma y dame entre los personajes, en un lenguaje coloquial y sin elaboraciones encumbradas, pero sin caer en simplezas. El juego de saltar de un capítulo a otro, que da el título a la novela, es sólo el comienzo del aspecto lúdico que atraviesa las páginas de la novela. Los personajes están dispuestos a tomarse la vida como les viene, sin mayores pretensiones: para ellos lo importante es el diálogo, la música, el aquí y el ahora.

Hay un pasaje, de los más celebres de la novela, llamado el capítulo del tablón, en el que las dos parejas de protagonistas: Oliveira y La Maga, Traveler y Talita, que son vecinos en edificios enfrentados, tienden un tablón sobre el vacío, de ventana a ventana, para cruzar de un apartamento al otro. La escena es absurda, divertida y a la vez de gran profundidad, siempre apuntando a lo literal de la escena y, a la vez, a todo lo simbólico detrás del tablón que une las dos viviendas.

3. Es erótica

El pasaje más citado de Rayuela, y a la vez el más erótico es el capítulo 68. Está escrito en un idioma que Cortázar inventa y denomina gíglico, lengua que no se requiere aprender formalmente para entenderla a la perfección, sólo basta una pizca de imaginación. Aquí podemos apreciar el capítulo en su totalidad:

“Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sústalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios.

Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias”.

4. Es musical

Los personajes de Rayuela, que conforman el llamado Club de la Serpiente en París, oyen todo el tiempo discos de jazz, blues y bepop, en especial a Charlie Parker, pero también a Louis Armstrong, Dizzy Gillespie, Bessie Smith, Fats Waller, Oscar Peterson, Thelonius Monk, Kenny Clarke, entre otros.
Incluso en eso, Cortázar rompe con la tradición latinoamericana al poner en primer plano una música no local como protagonista de su novela. El jazz con su informalidad, su espontaneidad y sus formas improvisadas son el trasfondo sobre el cual la misma novela está construida. La novela, al igual que el jazz, se despliega frente al lector de forma espontánea por vericuetos sorpresivos.

5. Es trascendente

Rayuela también tiene su faceta profunda, la que más fascinación genera en los críticos. Hay una búsqueda personal, en espiral, hacia el centro del sí-mismo de Horacio Oliveira y Manolo Traveler. El uno desde París y el otro desde Buenos Aires. Ambos llevan sus vidas a través de los laberintos de las dos ciudades que constituyen el eje Europa-Sur América, en un afanoso e incansable viaje hacia lo que llaman el centro. Pero también es la fusión de los opuestos entre París y Buenos Aires, el cosmopolitismo de la primera y la calurosa pesadez del Buenos Aires de los años cincuenta.

Fusión a la vez entre el racionalismo cartesiano occidental y el conocimiento intuitivo de Oriente, entre el desorden de Oliveira y la perfección de La Maga, su amante uruguaya en París. Rayuela es confluencia de oposiciones entre Traveler, el amigo de juventud de Oliveira y su compañera Talita. París es una metáfora dice Oliveira, a la que jamás se llega a conocer totalmente. Oliveira trata de llegar al centro de París a través del conocimiento de la clochard, la mendiga típica de las calles parisinas, que representa el substrato más bajo de la ciudad luz. En el capítulo final de la primera parte, llega casi a una comunión con Emanuelle, la clochard, fétida y borracha en una aventura escabrosa a orillas del Sena.

Oliveira es el perfecto metafísico que se pasa la vida buscándose el centro de sí mismo. Es una indagación desesperada donde Oliveira desea dejar caer todo lo que le rodea para ver si así encuentra el verdadero centro, lo que él llama, eje, razón de ser, el ombligo. Pero esta búsqueda le lleva a caer en la incomunicación total y pensar que sus peligros son solo metafísicos, los mismos que le llevarán a la locura.

Oliveira gira en torno al espiral, vive buscando cuál es la entrada y no la encuentra. En sus sueños imagina que está en todas partes, que posee el don de la ubicuidad. Pero termina resignándose y admite que le va a doler el resto de su vida no poder hacerse una idea de qué es el centro, o sea no llegar jamás a su propio yo o sí-mismo.

Oliveira busca escaparse de su soledad con lo opuesto que es el gregarismo, lo que llama la gran ilusión de la compañía ajena, solo para darse cuenta que esa soledad es peor aún. Es el hombre solo en la sala de los espejos. El lamento último es saberse solo, conocerse al borde de la otredad y no poder franquearla, porque para hacerlo se necesita la mano desde afuera, desde lo otro para que se la tienda, pero esta no existe. Al final de la novela, cuando Oliveira intenta suicidarse en el manicomio, dice, al ver abajo de la ventana una rayuela pintada en el cemento, que si se tira es probable que caiga en el cielo, o sea en el centro o eje principal de la rayuela.

Al igual a cómo dice los gardelianos, que Carlitos cada día canta mejor, Rayuela no solo admite múltiples relecturas sino también continúa invitando al lector que no la conoce, a que se le acerque, sin elevadas pretensiones de disección literaria, para dejarse descubrir en su maravillosa originalidad y su frescura a pesar de estar entrando en su segunda.


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